Remembranza y despedida fraterna
Remembranza y despedida fraterna Sebastiano Mónada Dedicado a mi hermano Alex. Recuerdo el lejano Choreti, un campamento perdido en el Chaco Boreal; ha succionado del subsuelo el oro negro licuado. Para entregarlo a la vorágine del mercado. Estábamos en la extensión del campo, donde dormían automóviles destartalados. Te miré en la proximidad del juego, ¡choferes al volante!, sentí el afecto inmenso emergido de la fraternidad mitológica. La comprensión de la hermandad eterna. Mucho después, con el tiempo acumulado, conté esta anécdota a papá, quien se sintió satisfecho por el afecto compartido. Melodía sensible que atraviesa los tiempos, que abole distancias en el recorrido. Somos memoria hendida en el espesor del cuerpo sensible. Somos el eterno retorno al origen. El devenir de las remembranzas. La invención del destino variante. Somos la revelación de la sensaciones, palpando los múltiples flujos de fenómenos ...
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