La búsqueda del ser perdido
La búsqueda del ser perdido Sebastiano mónada La alborotada y el crepúsculo se parecen porque incendian al iniciarse y al despedirse. El nacimiento y la muerte forman parte de lo mismo: la vida. En medio están el día y la noche, los contrastes, el sol en distintos lugares mientras la tierra rota, girando alrededor del eje de su pasión inaugural, que busca insaciable du propio origen, desplazándose al fin de los tiempos, al agujero negro del olvido de lo que fuimos, de lo que queremos ser en la inmanencia de las profundas insondables. Las cordilleras son olas petrificas de magma incandescente. La mirada que observa el tiempo descubre su inmovilidad, la dilatación eterna de su comienzo inencontrable, perdido en los recovecos de la memoria cósmica. Mientras los sueños humanos inventan transformaciones, desplazamientos y rupturas, cruce de puentes que al traspasarlos se derrumban. Es ilusión que todo transcurra en una sucesión única, en un tiempo que se estira ...