Jacarandá yungueño
Jacarandá yungueño Sebastiano Mónada El jacarandá se eleva en la montaña, protagonista tropical de la transición geográfica. Sobresale entre otros árboles concurrentes y entre la profusa elocuencia de los arbustos. Sus flores, en artesanía tubular, sobresalen en la copa abierta a la consagración de la primavera, que se aproxima, anunciándose con la proliferación de las lluvias, interrumpidas apenas por asoleados días y despejados cielos nocturnos donde flota la Vía Láctea, galaxia nuestra, ensimismada, visible forma de serpiente navegante, ocultando su reflexión en espiral barrada. Jacarandá de ramas largas, o freciendo el verdor de sus hojas al impetuoso cielo nublado. Se hace evidente la floración morada, ofrenda a las fuerzas atmosféricas en pugna. Haciendo de fondo, la serranía se extiende pletórica, debajo de las nubes aposentadas en las cumbres majestuosas. El juego de luces y sombras repta por las pendientes, muchedumbre de reptiles al acecho, sin de...