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Shajareh Tayyebeh

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Shajareh Tyyebeh Árbol Puro Sebastiano Mónada Estaban estudiando, era habitual, en la mañana abierta. La escuela era escenario de aprendizaje esencial, comienzo de trayectoria curvada de la vida. Cuando, sin aviso previo, de manera inesperada, el fuego arrasó con el inofensivo conglomerado  de niñas. Ahí se acabó todo para ellas, se interrumpió la trayectoria, que comenzaba a despegar en el alba de la temporalidad, el comienzo fue abruptamente acallado por el fuego. Un misil que lleva un nombre indígena de Abya Yala, el continente del don y de la reciprocidad.  Tomahawk , un hacha sioux, con sonido powhatan .  Instrumento de caza y de la guerra para matar. Bautizado así por los asesinos de indígenas, por los exterminadores religiosos de la reforma. Paradoja de cristianos que asesinan al prójimo. Fugitivos de la persecución absolutista de la monarquía católica, apostólica y romana, que llegaron al territorio oculto entre océanos,  por la bruma insidosa de los terrapla...

El Averno de los Urus

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  El Averno de los Urus Sebastiano Mónada  Dedicado a Fernando Soria Antezana Fotografía de Fernando Soria Antezana Un tumulto de diablos danzarines  se aglomera alrededor del fuego. Se quema al ángel que combate al mal, tan solo con una espada celestial, de metal brillante como el cristal. El ángel no pudo contra la tropa desalmada de los demonios en comparsa promiscua, en algarabía y alborotada. Danza satánica de la alborada, cuando las bandas tocan al unísono en escenario multitudinario. Se reveló el Averno contra Dios inmaculado. Sacrificó al ángel en la plaza de armas. Lo amarró a un poste de madera improvisado,  amontonó la leña preparada de antemano, para quemar el cuerpo virgen y deseado del enviado divino a combatir el mal, la enajenación perversa de los demonios. El ángel derrotado en la batalla, se entregó a su martirio, sin suplicar misericordia. Tan solo miró al cielo que lo abandonó. Bajó los ojos dulces y brillantes, bajó la mirada lucida y pura, sin o...

Tejido lacustre

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  Tejido lacustre  Sebastiano Mónada La conjunción de los elementos hacen al paisaje, tejido de colores esparcidos por la luz solar;  de olores penetrantes, reveladores del secreto de los vahos; de espesores territoriales, alegorías simbólicas de los nómadas; de concavidades curvadas en la melodía de las emociones, y de musicalidades tocadas por los instrumentos de percusión. El lago mueve imperceptible las aguas en un remanso inagotable. Las tonalidades del azul se extienden en la superficie  del embalse sagrado, centro ceremonial de las constelaciones, que se bañan durante el sueño nocturno. De un lado, más próximo a la mirada, la tierra y la totora  saludan a las lejanas islas,  que extienden su montañosa nostalgia de tiempo remolinado. Tenues nubes solitarias navegan en la atmósfera,  mirándose en el espejo del agua. Narcisas, enamoradas de su cuerpo vaporoso,  esperan recuperar el tiempo perdido. Del otro lado, la larga cordillera expone sus ...

Vasos comunicantes entre poder, capital, sexo y perversión

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La singularidad de la ausencia

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  La singularidad de la ausencia  Sebastiano Mónada  Dedicado al hermano "Mono" No estás entre nosotros, entre las cosas, en el mundo,  que miraron tus ojos con preguntas, no contestadas. No estás, eres ausencia, eres recuerdo.  Nostalgia inmensa. ¿No estar es una manera de ser? ¿De ser ausencia, de no estar presente,  salvo las imágenes captadas en las fotografías? Mudas imágenes de la gramática figurativa. No estás, digan lo que digan en las palabras  cuando te buscan las oraciones. Es un vacío, un agujero negro,  que se traga toda la materia,  toda la energía, incluso del mundo propio.  El único, el tuyo. El que inventaron tus ojos. Stephen Hawking dice que en el agujero negro  se pierde la información.  Quizás no toda.  Quizás hay un lugar recóndito indescifrable  en la gravitación infinita del agujero, luminosidad oscura resumida en la intuición. Quizás en su singularidad se guarde la información fundamental,...
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Desapego terrenal  Sebastiano Mónada  No tienen apego a la tierra, por eso la entregan, la cambien por nada. No aman su espesor geológico, tampoco su atmósfera límpida y pura. No tienen memoria del Oikos donde nacieron un día cualquiera. Para ellos es lo mismo haber nacido en alguna parte siquiera. No tienen apego al territorio, tampoco al espesor del tiempo enmarañado. Para ellos la tierra es una mercancía, un mapa que se puede canjear. Cambiaron el Atacama por un  ferrocarril. Entregaron el Acre por  otra vía férrea. No les importa haber perdido la mitad del territorio,  heredado por criollos de la Audiencia de Charcas, al finalizar la larga y cruenta guerra anticolonial, espacio geográfico que fragmentaron diseminando su variada composición. No son capaces de morir por la tierra perdida  en una guerra prolongada para recuperarla  y expulsar al ocupante ejército de La Moneda, prefirieron apresurar la ignominiosa retirada dejando al aliado solitario c...

Análisis crítico de la violencia

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