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Después de la nevada

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Después de la nevada   Sebastiano Mónada  La nieve se precipitó de las vaporosas nubes congeladas, cayendo despacio en fragmentos geométricos, composición de las fuerzas fundamentales del universo, cambiando el color del paisaje cromático dejándolo blanco, investido para la festividad de la consagración de la primavera anunciada. Los copos de nieve se acumularon en las montañas cubriéndolas de mantos albos, tejidos por las nubes. Hiladoras de textiles de bayeta de la tierra, hecha de lana de oveja que pasta en la puna. Artesanas nubes de etéreos sueños otoñales, que con su técnica atmosférica inmemorial han convirtiendo sus cargas anhelantes en pensamientos  descifrados por la hermenéutica heredada de textos sagrados. Enunciados estratificados por la mirada y la voz, convertidos en  poemas y cantos del sacrificio celestial, que entregó su cuerpo a la metamorfosis material  del agua en sus diferentes formas mutantes. La bóveda celeste se vació de nubes dejando...

Oasis de eucaliptos

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Oasis de eucaliptos Sebastiano Mónada   Dedicado a Marcel Julián Oasis de árboles frondosos resistiendo en el desierto urbano. Se elevan, impulsados por sus raíces, empujados por el impulso vital. Sostenidas por sus troncos,  las copiosas ramas de eucaliptos danzantes,  siguen el ritmo pausado de la brisa vespertina. El cielo hace de fondo desparramando abultadas nubes, enormes naves que transportan su carga vaporosa  en el océano aéreo sin olas de un celeste radiante, que rememora al vacío, curvado por la gravedad inscrita en el núcleo líquido e incandescente oculto en sus entrañas. Debajo, muchedumbres de arbustos secos amarillean el suelo, cobijados apenas por las sombras que se acuestan cansadas de tanto apaciguar el ímpetu fogoso del astro compulsivo. Un montículo parece amurallarse para proteger el oasis botánico de la arremetida mercantil que avanza monstruosa arrasando con todo, con todo espesor territorial y todo bosque intrépido. Detrás está la ci...

Momentos de emergencia

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Momentos de emergencia  Raúl Prada Alcoreza   Los momentos de emergencia corresponden a bifurcaciones o puntos de inflexión, que pueden abrirse a transiciones o, en su defecto, pueden empujar al abismo. Proponemos caracterizar tres formas de asumir la encrucijada de la bifurcación; una de convocatoria; otra de anuncio de peligro; la tercera de descripción sucinta del ecocidio. Convocatoria a detener la marcha al abismo  En otras condiciones históricas y políticas, en otro contexto, más bien un poco más decente que el actual, después del escándalo de proporciones babilónicas, del bochorno y patético caso Cerimedo, los comprometidos, comenzando del presidente, terminado por los parlamentos que recibieron dinero del oscuro personaje asesor personal del presidente, renunciarían. Empero, en las condiciones de derrumbe ético y decadencia política apocalíptica, de un presente bizarro, no lo hacen, no renuncian. Esta conducta habla de por sí de la desestructuración subjetiva de l...

Bosquecillo

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Bosquecillo   Sebastiano Mónada   Recorrido por la imaginaria gruta formada de gigantes eucaliptos, curvándose a la mirada, arrastrándonos durante el sendero frondoso  en un viaje en el laberinto de la memoria. Troncos y ramas se elevan al cielo buscando a los ángeles desaparecidos, asesinados por la vertiginosa modernidad, que barre a los fantasmas del suelo, donde la hojarasca acumulada sepulta los espesores de la piel profunda de las sensaciones movedizas como ondas fluidas. Nadando como peces de plata en copioso mar adentro, imaginando por el recuerdo de un viaje aventurero. Metamorfosis solar convertida en siluetas marinas, merodeando la superficie movediza de las olas para cazar el plancton deseado por la voracidad  del metabolismo heredado de tiempos inmemoriales. Abajo, un colectivo de arbustos protege a los pies de los tronco, que se yerguen con toda su corteza desportillada por el tiempo remoto. Arriba, las tupidas ramas protegen a los paseante del sol...

Acontecimiento lunar

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Acontecimiento lunar   Sebastiano Mónada  Dedicado a MíaLuna . En un cielo nocturno la luna se repite en la superficie del lago, donde se estira dejando su huella de luz celenita. Las nubes se aposentan en el horizonte señalando el límite de la mirada auscultadora con ímpetu vaporoso buscando detener el desplazamiento de la línea imaginaria del confín. Debajo, las luces tenues de los pueblos isleños tiritan como campanas luminosas que llaman al despertar.  Más cerca, la oscuridad de la orilla, donde me encuentro observando el acontecimiento, me cobija del frío arrullándome en el olvido del ser, para convencerme que sólo hay existencia pasajera, desprendida de la lucha entre azar y necesidad,  los ángeles opuestos al destino escrito por las tejedoras de awayos. La imagen lunar atravesó la distancia que la separa de la Tierra, acercó su palabra luminosa para ser descifrada por los ojos filólogos, que leen eruditos la escritura de las metáforas, la inscripción vibrante...

La gaviota y el lago

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La gaviota y el lago Sebastiano Mónada La gaviota vuela somnolienta sobre el lago,  detenido en su acuática expansión de pez dorado, por la cadena de cerros desprendida de la cordillera,  por las playas húmedas del Altiplano deshabitado. Meditación telúrica del Amauta ancestral, que observa el murmullo de muchedumbres de olas, moviéndose colectivas en una procesión interminable. La gaviota mira, integrando sus visiones, los tejidos del paisaje unificado. Siente en el soplo airoso de la atmósfera enfriada por los nevados recorrer sus plumas suavemente cual caricias de dedos de manos invisibles. Merodeando desde las alturas, buscando presas desprendidas,  peces ocultos en las profundidades del acuático sueño de Tunupa. La divinidad traviesa e irreverente fue capturada por otras deidades, severas y vigilantes, de un orden cósmico inmutable.  Tunupa jugó con las fuerzas inmanentes del Pacha ,  transformando la energía en materia y la materia en energí...

La luna nadadora

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La luna nadadora Sebastiano Mónada Las fuerzas del acontecimiento  se rebelan a las leyes universales,  inventadas por el filósofo distraído, accidentado por no pisar tierra, desatando la risa de la muchacha tracia, que tiene delirando a los sabios astrónomos. La luna cansada de orbitar alrededor de la Tierra  se descuelga de su ruta elíptica acostumbrada,  para refrescarse en las aguas lacustres,  donde el Titi cruza los puentes de mundos  insólitos, ocultos a los ojos de los mortales. Espectáculo de las fuerzas cósmicas, que juegan al azar desafiando la necesidad, como pasatiempo lúdico sin orden ni geometría, dejándose llevar por el placer de las probabilidades. La luna se detiene para nadar en el lago, se desprende de su órbita cual viajera nómada, salta los cerros del otro lado de la concavidad acuática, llega desnuda al remanso de las aguas, flotando su luz como estela de fuego. En el medio un pequeño barco pescador teme ser quemado por las llamas cel...