Felipe Delgado perdido en el laberinto de su soledad
Felipe Delgado perdido en el laberinto de su soledad Raúl Prada Alcoreza En Antofagasta Felipe Delgado aparece perdido en el laberinto de su soledad. Una soledad extrema, abismal; el desencuentro consigo mismo no puede ser mayor. Solo el inmenso mar es un sosiego para su angustiosa soledad. Al encontrarse con el mar se encuentra con la infinitud acuosa y salada de lo que parece interminable, lo que llama el ser del mar ; un ser sin tiempo, eterno, desmesuradamente abrumador por su cuantiosa totalidad inabarcable a la mirada, pero, a la vez, inmenso espacio donde se encuentra la paz en la expansión sublime del océano. Es allí donde Felipe Delgado desenvuelve sus más abstractas reflexiones. En esa inmensidad, que hace de metáfora de lo eterno, encuentra las respuestas a sus preguntas. A diferencia de las reflexiones nihilistas, donde la nada es el referente de la culminación, el ser del mar aparece como t...