La repetida intervención imperialista y la intermitente sumisión del perfil cipayo
La repetida intervención imperialista y la intermitente sumisión del perfil cipayo
Raúl Prada Alcoreza
Presentamos dos notas sobre la genealogía de la intervención imperialista en Bolivia, además de tocar la repetida reiteración del perfil cipayo de los gobernantes. Una sobre lo que llamamos los golpes puntuales o microgolpes a espacios neorálgicos del Estado, otra sobre el análisis de la crisis del presente a través de una mirada retrospectiva del pasado. En ambos casos se trata el tema que abordamos, el imperialismo anacrónico, el retorno del colonialismo, la sumisión de la consciencia esclava de las castas gobernantes.
Golpe de Estado contra el poder judicial
Se ha dado un golpe de Estado contra el poder judicial, uno de los poderes del Estado. La excusa es la lucha contra el narcotráfico. ¿Acaso ellos, los que gobiernan no lo están? El agente-asesor Fernando Cerimedo encubrió el narcotráfico y recibía pagos por viaje de narcovuelos. Esto no se podía hacer sin concomitancia del gobierno y del mismísimo presidente. ¿Acaso el gobierno de los Estados Unidos no está comprometido? El presidente bizarro al indultar al expresidente de Honduras, condenado por narcotráfico en Estados Unidos, se delata. Está metido en la guerra de los cárteles. ¿Por qué la DEA y la CIA no comienzan en casa? ¿Con qué moral intervienen en otras países? ¿Sólo ellos pueden meterse en uno de los negocios más rentables del mundo? Esto es lo que piensan los cipayos de los Estados subalternos. Tienen consciencia esclava.
La historia de la incursión de las estructuras de poder de Estados Unidos en los tráficos ilícitos tiene larga data. En Bolivia ha quedado en la memoria el caso de Huachaca, cuando un cártel del narcotráfico, conectado con la CIA, asesinó al científico Noel Kemff Mercado. Los servicios secretos de Estados Unidos están metidos en todos los tráficos ilícitos, comenzando con el negocio del trafico de armas, empujado por las guerras de laboratorio.
El tema no radica en defender al Fiscal General, sino de estar en contra del golpe de Estado contra el poder judicial, que, en definitiva, viene siendo un golpe de Estado como tal. Lo que ha ocurrido nos muestra que ya Bolivia está ocupada, que el gobierno ya no es gobierno nacional, sino un gobierno de la ocupación imperialista, el Congreso ya no es nacional sino un dispositivo de la ocupación, la policía ya no es boliviana, es una policía de la ocupación.
De ninguna manera, se trata de defender al narcotráfico, ni de un lado ni del otro, de ninguno. Todo lo contrario. ¿Cómo se lucha contra narcotráfico? El narcotráfico es un tráfico ilícito de narcóticos, que, además está asociado a otro tráfico ilícito, que es de los estupefacientes, es decir, el tráfico de la cocaína. La lucha contra el el narcotráfico resulta ser parte del narcotráfico, no solamente porque el narcotráfico atraviesa a las instituciones con sus influencias, incidencias, cooptaciones, corrosiones institucionales, sino porque la prohibición misma, da lugar no solamente a una sustancia ilícita altamente demandada, sino que ocasiona su encarecimiento desmesurado, además de despertar la ilusión de satisfacer el deseo del deseo. De esta manera la dependencia en crecimiento respecto de las drogas termina convirtiéndose en una compulsión económica de parte de la apropiación del excedente, que de por sí es la parte maldita. Con una sola medida se puede resolver el problema, levantar sus prohibiciones, sólo que esto tiene que hacérselo mundialmente, empero esto es lo que no se quiere hacer, esto no quieren hacer los Estados nación, tampoco las organizaciones internacionales y mucho menos los dispositivos de interdicción, que ya forman parte de los juegos de poder del narcotráfico y en torno a la economía mundo del lado oscuro.
En consecuencia, el invento de la lucha contra el narcotráfico, no solamente es una mentira, una hipóstasis, sino es un acto teatral del Estado, de las organizaciones internacionales y de los dispositivos de interdicción, además de ser una estrategia geopolítica desesperada de la híperpotencia hipertrofiada en decadencia. Es un instrumento que pende como la espada de Damocles sobre la cabeza los pueblos como una amenaza. Ahora se ha convertido en la excusa para cometer terrorismo de Estado y terrorismo de la dominación imperialista anacrónica. Es un artefacto de dominación contra los pueblos. La lucha contra el narcotráfico a azuzado guerras, interminables, represiones ilegales, justificadas con la excusa de la lucha contra el narcotráfico. Se ha convertido el mejor recurso para suspender generaciones de derechos conquistados por parte de los movimientos sociales. Lo peor es que los propios comprometidos con el narcotráfico son los que dicen luchar contra el narcotráfico, los gobiernos que lavan el dinero, sobretodo el imperio del norte.
La tarea es desenmascarar este teatro político cruel. Poner las cosas en sitio. La lucha contra el narcotráfico se usa para desarmar a las organizaciones sociales, para despolitizar al pueblo, para desarmar sus resistencias. Es el mejor instrumento y excusa para emprender la represión sañuda, incluso el asesinato, como lo ha hecho Donald Trump contra los pescadores en el mar Caribe.
Ahora bien, esto no quiere decir que los cárteles no usen, a su vez, la violencia, sobre todo para el control territorial, también como amenaza para someter a poblaciones. No quiere decir que no estén armados, que no tengan bandas armadas con las que amenazan a la sociedad. Esto ocurre, empero ocurre en paralelo con la violencia del terrorismo de Estado, del terrorismo imperialista, del terrorismo de las organizaciones de interdicción, del terrorismo gamonal de las lumpenburguesías. En realidad, ambas violencias no solamente se oponen, sino también se complementan. La tarea del desmantelamiento del narcotráfico se enfrenta a ambas mafias, a las mafias de los cárteles y a las mafias de los Estados, sobre todo, ahora, a la megamafia de MAGA.
Análisis del presente político mediante una mirada retrospectiva del pasado
El análisis del presente mediante una mirada retrospectiva del pasado permite visualizar los espesores de la coyuntura, entendiendo que el momento presente es una articulación específica, una composición coyuntural, de los espesores acumulados en el substrato de la memoria histórica. Nos ayuda a comprender mejor el presente, sobre todo los desplazamientos de la crisis múltiple, que adquieren un perfil y una estructuración devastadora en la coyuntura, durante las gestiones de gobierno de Rodrigo Paz Pereira. En este análisis vamos a tocar un referente histórico del siglo XX, que parece mostrar las características del perfil sumiso y entreguista que ha caracterizado a los gobernantes de Bolivia.
El General Enrique Peñaranda del Castillo fue el trigésimo octavo presidente de Bolivia. Su presidencia duró el periodo 1940-1943. Después de la muerte de Germán Busch Becerra, por suicidio o asesinato, suceso fatídico no aclarado, en 1939. Las tendencias políticas conservadoras temían el avance de partidos reformistas, para impedir este desenlace se unieron en la Concordancia. Proclamaron a Enrique Peñaranda del Castillo como candidato, quien ganó elecciones consideradas por algunos como fraudulentas.
En todo caso fue un gobierno controversial, inmiscuido en una política entreguista a los Estados Unidos de Norteamérica. Podríamos hablar de un gobierno débil, caracterizado por la crisis interna. No tenía mayoría en el Congreso, enfrentó huelgas constantes debido al deterioro económico. Respecto a la crisis económica respondió con medidas extraconstitucionales. El hecho más oscuro ocurrió con la masacre de Catavi, el 21 de diciembre de 1942, cuando el ejército reprimió una marcha de mineros de Patiño Mines, movilización que pedían mejores condiciones de trabajo y un salario digno.
Su peor incursión se dio en política exterior, durante la Segunda Guerra Mundial. Se alineó sumisamente con Estados Unidos. Ingresando Bolivia formalmente en la guerra, después del ataque japonés a Pearl Harbor, en diciembre de 1941. A cambio de la promesa de misiones militares y ayuda, Bolivia vendía a precios fijos su estaño, wolframio y quinina, contribuyendo al esfuerzo aliado. En esas circunstancias el gobierno consideraba que las huelgas interrumpían la explotación de minerales altamente demandados por la industria de guerra.
Su caída se dio el 20 de diciembre de 1943. Fue derrocado por un golpe encabezado por jóvenes oficiales reformistas, organizados en la logia secreta Razón de Patria, RADEPA, al mando del mayor Gualberto Villarroel, en alianza con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Partió al exilio, más tarde volvió a Bolivia después de la caída de Gualberto Villarroel, retirándose a su propiedad de Chuchulaya. Nunca más participó en política. Murió en Madrid por deterioro de su salud.
Dejó a Bolivia vulnerable ante el boicot norteamericano respecto al mercado del estaño, que logró controlar, gracias a la entrega, por parte del país, del estaño a precios irrisorios. Estados Unidos nunca fue recíproco con el sacrificio mineral boliviano, al contrario, se comportó como un verdugo. Bolivia era miembro fundador del Cartel Internacional del Estaño desde 1931. Con la Gran Depresión se había organizado para restringir la producción y sostener, de esta manera, el precio.Con la Segunda Guerra Mundial la situación se modifica. Malasia, el otro gran productor mundial de estaño, es ocupada por Japón. Bolivia queda como el único proveedor seguro del hemisferio occidental. Por eso el gobierno de Franklin Delano Roosevelt invita directamente a Enrique Peñaranda a la mesa de los Aliados, con el propósito de negociar la provisión de estaño, estratégico para la industria de armas.
Enrique Peñaranda firma acuerdos onerosos, que van afectar gravemente a la economía boliviana. En noviembre de 1940 el gobierno de Peñaranda firma un acuerdo con Estados Unidos por la venta de estaño, que incluye de cooperación económica para la construcción del ferrocarril Cochabamba a Santa Cruz, además de comisiones para la goma, así como para la mineralogía. Las condiciones del acuerdo fueron criticadas rudamente debido principalmente al precio congelado, además que se daba por debajo del mercado. Se suscribió un Convenio por la venta de estaño al precio de cuarenta y medio centavos de dólar por libra fina, cuando el precio libre se encontraba en cincuenta y dos centavos. Otras fuentes siguen el mismo esquema de conducta, precio congelado en 0,52 centavos por libra fina por el gobierno norteamericano, además de un contrato a cinco años a 42 centavos por libra fina a Estados Unidos y el Reino Unido, mientras el cobre, plomo y zinc de Estados Unidos subían 39%, 74% y 67%. Se entiende que fue un mecanismo lesivo para Bolivia. El Estado boliviano suscribió el acuerdo para garantizar la provisión a precios irrisorios, a cincuenta centavos de dólares. Paradójicamente el Estado compraba el estaño a precios internacionales a los Barones del Estaño, Mauricio Hochschild, Carlos Víctor Aramayo y Simón Iturri Patiño, después, asombrosamente, de una manera ingenua o, mas bien, inverosímil, lo revendía barato. La justificación oficial era que el estaño era materia prima de valor estratégico para la guerra, a precio subvencionado, para apoyar al aparato bélico Aliado, ante la escasez por el hundimiento de barcos mercantes por parte de submarinos alemanes. Peñaranda se sentó en la mesa de los Aliados con la esperanza de recibir beneficios al término de la guerra. Estos no llegaron nunca. El wolframio siguió la misma lógica: Contrato con la Metal Reserve Corp. a 21 dólares la unidad de 20 libras, por debajo de la cotización internacional.
El gran problema viene después con la formación del Buffer Stock.Durante la guerra, al aceptar vender el estaño boliviano a precios ínfimos, Estados Unidos creó el Stock Pile, la reserva estratégica. A título de colaborar con los aliados, se vendió los minerales estratégicos a precios irrisorios, esto significó una pérdida de cientos de millones de dólares. Por otra parte, se dio lugar a la creación del Buffer Stock, del que se valió Estados Unidos para controlar posteriores las cotizaciones del estaño. A la culminación de la guerra, con el estaño boliviano, Estados Unidos conformó el Buffer Stock, como fondo de reserva para contingencias. Fondo empleado para doblegar a gobiernos progresistas e imponer su política económica neocolonial.
¿Qué era ese Buffer Stock? En el sistema del Consejo Internacional del Estaño era un fondo que compraba estaño cuando el precio bajaba y vendía cuando subía, para estabilizar. El Stockpile estratégico norteamericano funcionó distinto: Acumulado barato con estaño boliviano, durante la guerra, se convirtió después en un instrumento de presión. Cuando Estados Unidos soltaba estaño de su reserva, el precio internacional se desplomaba. Bolivia, dependiente en más del 70% del estaño, padeció su penuria en el mercado de minerales, debido a el acuerdo firmado de Enrique Peñaranda. Ese mecanismo es el que en los años 80s contribuyó a la caída de precios del estaño, ocasionando la crisis que desembocó en la hiperinflación.
Enrique Peñaranda es un referente del perfil sumiso y entreguista en la historia política boliviana. Este perfil se ha repetido intermitentemente en la dramática historia del país. Se hace elocuente este perfil en conservadores, liberales, neoliberales, además de las dictaduras militares que asolaron Bolivia, bajo el dominio imperialista durante la guerra fría.
Actualmente, en el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, se vuelve a repetir este perfil cipayo, empero de una manera desmesurada. Resulta que con el ingreso al Escudo de las Américas se abolió la soberanía, vendiendo el país, como se dice popularmente, por lentejas. Salvo que estas lentejas son con la que se hacen ricos familiares y amigos del presidente, a quienes les importa un comino el porvenir del pueblo, el destino de la sociedad y ola perspectiva del país. A ellos les basta repetir el formato y guion preparado por la mafia de MAGA. Hablan de una "lucha intransigente contra el narcoterrorismo", cuando es precisamente MAGA la que está metida en la guerra de los cárteles, cuando es preciosamente el gobierno el que está metiendo en el negocio de la gasolina basura, en el contrabando de oro, en la manipulación de las monedas digitales y, en lo que no podía faltar, en el tráfico ilícito de narcóticos y estupefacientes, encubriéndolo.
Una lectura histórica del presente nos ayuda a descifrar el momento, la coyuntura álgida por las que pasa el pueblo y la sociedad boliviana, ante el peligro inminente de una mayúscula destrucción. La gente que gobierna el país creen que la propaganda, la narrativa vacua prestada de MAGA, les permite sustituir la realidad efectiva, cree que basta con no hablar con del tema escabroso de sus componentes, negocios, concomitancias con el narcotráfico, contrabando de oro, además de incorporar a un asesor-agente de operaciones sucias, Fernando Cerimedo, al manejo operativo del gobierno, para hacer desaparecer sus fechorías, sus delitos y sus crímenes políticos y constitucionales. Creen que con la amenaza, al estilo del bizarro presidente pedófilo de los Estados Unidos de Norteamérica, pueden escapar del embrollo delictivo y de traición a la patria en la que se han metido.
El momento que padecen los pueblos de América, tanto de Latinoamérica, así como de América del Norte, es peligroso. Están amenazados por la híperburguesía y la oligarquía tecnológica, están amenazados existencialmente. Requieren de una coalición de todos los pueblos y sociedades contra la ofensiva de la derecha supremacista, racista, colonialista y genocida. Se tiene que conformar un gran bloque histórico continental de resistencias contra el neofascismo que amenaza al mundo y al planeta.
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