Plegamientos perversos de la hiperburguesía y de la lumpenburguesía cipaya
Plegamientos perversos de la hiperburguesía y de la lumpenburguesía cipaya
Raúl Prada Alcoreza
En esta exposición presentamos dos apuntes sobre los plegamientos perversos de la hiperburguesía y sus colaboradores cipayos. La primera está dedicada a la dualidad opuesta y cómplice de los enemigos políticos, la segunda esta dedicada a buscar rutas para responder a la pregunta sobre el diagrama de poder en el siglo XXI. No se puede hacer un análisis de coyuntura no solamente sin atender a los espesores del presente, sino sin comprender los desplazamientos de los diagramas de poder.
Los enemigos y cómplices del círculo vicioso de la dominación y del lado oscuro del poder
Respecto a la elección del Fiscal General interino, nada se ha hecho de acuerdo a la Constitución. Su elección por parte de un Congreso corrompido, pagado con dinero de soborno, además producto de una intervención imperialista y ocupación del país por servicios de inteligencia y secretos. Dicen combatir al narcotráfico cuándo están metidos en el negocio ilícito, dicen combatir al sicariato cuando permiten que el asesor-agente del presidente Rodrigo Paz Pereira, el tal Fernando Cerimedo, ahora preso, contrate sicarios para asesinar a su pareja y callarla. Ustedes, el elegido y los parlamentarios electores, son lo mismo que los otros, corruptos y parte del lado oscuro del poder. Con la diferencia de que están metidos en la segunda versión de la Operación Condor, plan criminal de las dictaduras militares para deshaserce de militantes de izquierda y dirigentes sindicales, Operación ahora llamada eufemísticamente Escudo de las Américas. La otra diferencia es que han cruzado la línea, han cometido traición a la patria al abolir su soberanía.
¿Qué diagrama de poder se da en el siglo XXI?
En el siglo XXI asistimos, a la vez, a un nuevo desplazamiento del panoptimismo, que viene a ser la exacerbación, empero diferente, de los enjambres de disciplina, que ya no son sólo de encierros, sino que hacen posible la vigilancia absoluta de todo. Hemos llamado a este desplazamiento el diagrama de poder del panoptimismo planetario, que en partes es una extensión y una continuidad, por lo tanto un desplazamiento, del panoptismo anterior, sin embargo, estos desplazamientos terminan transformando al mismo panoptismo, convirtiéndolo en algo distinto, en un fenómeno diferente, en un acontecimiento del poder que cambia los mecanismos de dominación, que ahora pasan por enjambres de la virtualización, que tienen que ver no sólo con las granjas de Bots, con los ejércitos de troles, con las tecnologías de hackeo, con la colonización de las mentes, sino con lo que podemos llamar la hipóstasis de la realidad misma, sustituida por la realidad falsa, que en el discurso circunscrito de los analistas mediáticos se ha llamado la postverdad.
¿Qué clase de diagrama de poder es el que asistimos en el siglo XXI? No es, por cierto, el diagrama de la exclusión que corresponde, como dice Michel Foucault, a la enfermedad infernal de la lepra. Tampoco es el diagrama del encierro que corresponde, de acuerdo al mismo investigador y teórico crítico, al fenómeno expansivo de la peste. En el primer caso, estamos ante un diagrama que se sitúa en el afuera del diagrama del castigo, porque se excluye a los leprosos fuera de la ciudad. En el segundo caso, estamos ante el diagrama de la disciplina o disciplinario, que encierra, en principio, en celdas individuales a los que padecen la peste. Después, este diagrama disciplinario, se desplaza, convirtiéndose en un panoptismo y termina abriendo los encierros para, más bien, vigilar. El panóptimo planetario se basa no solamente en el control, lo que hemos llamado el diagrama de poder del control, que termina flexibilizando las disciplinas para optar, más bien, por el control de los flujos, sino que es un diagrama que expande el panoptismo de una manera planetaria, a partir de los satélites del enjambre, de los satélites que orbitan la Tierra,
Sin embargo, a la vez asistimos a fenómenos barrocos. Los encierros son restaurados, a través de las persecuciones y capturas puntuales; en ciertos encierros y capturas se restaura el castigo, mediante el procedimiento anacrónico de la tortura. Por otra parte, parece haberse diseminado o, por lo menos, distribuido el carácter de encierro de las disciplinas, incluso la obsesión y expansión disciplinaria del panoptismo, para mantener sólo el control y la visibilidad de todo. Empero, ciertas entidades de carácter, más bien, conservador, tienden a mantener la inclinación por los encierros, sobretodo las que tienen que ver con la inclinación por las disciplinas dr encierro, acudiendo a efectuarlos tanto en las familias como en determinadas instituciones de carácter religioso. Esto se da de forma contrastante, a la vez, de manera inmediata, se da la expansión más proliferante; esto aparece en el desplazamiento del disciplinamiento, en su flexibilización, en la suspensión de valores, en la desinstitucionalización de los comportamientos, que se han trasladado a la calle y a las fiestas de jóvenes, que encuentran sus oasis paradisiacos en espectaculares festividades, aunque, más bien, ocultos a la vista de otros.
Todo esto acontece en ambientes saturados, por lo que hemos llamado la transversalidad de las formas paralelas del poder, que podemos denominarlas, provisionalmente, no institucionales, que están ligadas al lado oscuro del poder. En este caso, hay como un entorno opaco que rodea a un círculo interno, invisible para la institucionalidad y para el Estado, que tiene que ver con el lado oscuro de las dominaciones. En los espacios del lado oscuro del poder reaparecen figuras anacrónicas, que tienen que ver con el diagrama de poder del castigo, con el diagrama de poder del encierro, empero también con el diagrama de poder de la guerra, aunque se trata de una guerra sucia en la filigrana de la paz.
En los espacios del lado oscuro del poder ocurre como que se recoge del almacén de herramientas, del depósito de las técnicas del poder y de los mapas acumulados de los diagramas del poder, que han quedado siendo anacrónicos, lo que es útil para la dominación barroca. Se usan aquellos instrumentos que son útiles en su momento. Se usan aquellas estrategias que son útiles para la dominación y el control territorial de los dispositivos y organizaciones vinculadas a las formas paralelas del poder, no institucionales, como la de los cárteles. Empero también como la de los servicios secretos. Aparece la misma sociedad como plegada en sí misma, pero plegada en sus formas y prácticas perversas, adulteradas corrosivas. Se trata de plegamiento sociales que dan lugar a una conformación peculiar, como micro-sociedades que, más bien, se encierran para separarse de la sociedad abierta. No solamente ocurre con las mafias, en el sentido clásico de la palabra, donde podemos incluir a los cárteles, sino también hablamos de los ámbitos secretos, de lad complicidades de los privilegiados, no visibles que usa la hiperburguesía para desbordar compulsivamente la búsqueda insaciable para satisfacer sus deseos más soterrados. El escandaloso caso Eipstein, las islas, los ranchos alejados, los lugares lujos de reunión, es decir, aquellos espacios donde la hiperburguesía convierte a estos sitios que ocupa en pequeños paraísos de placer, donde parece realizar sus propias perversiones. También se dan otra clase de figuras de estos plegamientos, de estas micros-sociedades, en los llamados paraísos fiscales, donde grandes empresarios y políticos ocultan su fortuna para escapar de los impuestos. Asimismo, hay fábricas y talleres escondidos donde se hace trabajar a esclavos que se encuentran tanto en tierra firme, así como en barcos, que navegan en aguas internacionales, para escapar del control de los Estados, con el objetivo de obtener superganancias obscenas. Entonces, asistimos a una explosión de micros-sociedades secretas, que habitan paraísos perversos, que articulan redes de un mundo paralelo, que escapa al control institucional, donde rige la ley de la señores de la guerra y del capital.
Para responder a la pregunta de ¿qué clase de diagrama de poder se da en el siglo XXI?, debemos basarnos en las descripciones que acabamos de hacer, de las que podemos concluir que, al parecer, asistimos a desplazamientos contradictorios de los diagramas de poder almacenados. Guardados en los museos de la sociedad moderna en crisis múltiple, que ya no los usa como tales, como museos, sino como cajas de instrumentos de variadas tecnologías del poder, que utilizan según los problemas y los obstáculos que se requieren resolver, desde la óptica de sujetos narcisistas, megalómanos, ególatras, enajenados y delirantes, que buscan llenar sus vacíos sin fondo. Lo hacen de una manera desesperada, incluso suicida, como buscando la desaparición de todo, de la realidad que les aqueja. Se trata de una perspectiva crepuscular, que impulsa a arrastrar a la sociedades del mundo al Apocalipsis.
Una de las hipótesis que podríamos usar al respecto es de que se trata de la diseminación de todos los diagramas de poder acumulados, empero en una situación donde se van haciendo composiciones y combinaciones dicotómicas y barrocas, de lo que queda de los diagramas de poder. Sobre todo para ejercer dominaciones, en plena clausura del orden mundial, que se encuentra en una crisis múltiple y, a su vez, en implosión.
Otra de las hipótesis que se ha hecho conocer, utilizando de una manera un tanto suave la genealogía del poder de Foucault, es la que habla del diagrama del poder del enjambre, haciendo alusión a que el control ha pasado a los mismos sujetos, que se autocontrolan, sobretodo porque se han hecho visibles, que son parte de la visibilidad del panoptismo planetario. Podríamos también hablar del diagrama del poder de la virtualización generalizada, cuando se esfuma la realidad efectiva, aunque solo imaginariamente.
Estas hipótesis responden a la pregunta en parte, en términos de conjetura. La pregunta que nos hemos hecho sólo puede ser respondida en términos de hipótesis de interpretación. Hace falta investigaciones minuciosas de lo que ocurre tanto en el afuera, como en la exterioridad, así como en la interioridad y en el adentro de los procesos de constitución y deconstitución de sujetos. En tanto, no hagamos esto, es decir, hacer investigaciones minuciosas, debemos contentarnos con la recurrencia a las fuentes que tenemos a mano, que tienen que ver con los fenómenos descriptibles de la crisis múltiple de la civilización moderna, del sistema mundo capitalista, del Estado y de la sociedad de la modernidad tardía, que, a la vez, rompe sus lazos de asociación, y a la vez resiste inventando solidaridades.
En la coyuntura de guerras de laboratorio y guerras genocidas, que buscan dilatar la propia clausura del largo ciclo del capitalismo vigente y de la jerarquía anacrónica del orden mundial de las dominaciones, coyuntura en la que se quiere revivir la guerra fría, se busca restaurar la Operación Cóndor en la denominada eufemísticamente Escudo de las Américas, cuando se suspenden soberanías nacionales, para que se de lugar la intervención y ocupación imperialista, que ya es anacrónica, observamos la contradicción evidente entre estas pretensiones y la profunda debilidad senil de la híperpotencia hipertrofiada en decadencia. También observamos los comportamientos más extravagantemente rastreros de los gobiernos cipayos de América Latina. Es decir, asistimos a los síntomas desbordantes de la decadencia, convertida en fenómeno bizarro.
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