Revolución, resistencia y contra-poder

Revolución, resistencia y contra-poder respecto a la artificialidad del imperio del norte 

Raúl Prada Alcoreza 



La revolución puede comprenderse también como la trascendencia de la potencia social. La revolución acontece como contrapoder, comienza con las resistencias. Después, la resistencias, a partir de un punto de inflexión, se transforman en ofensivas sociales contra el régimen y el sistema que lo sostiene. La revolución es como un desenlace trastrocador, que clausura un ciclo de resistencias para abrir un horizonte. Las resistencias se oponen al poder, a las estructuras de poder a los diagramas de poder. Se oponen a las capturas de las máquinas de dominación. La revolución realiza las resistencias como liberación.


La artificialidad insondable del imperio del norte

De la artificialidad a la hipóstasis y, en esta diseminación, a la ficción perturbadora de lo falso. Este es itinerario del asesinato del pasado, de la destrucción de la cultura, de la abolición de la memoria, para llegar a estas situación. A este nacimiento en la nada nos lleva la conquista y el exterminio de los pueblos. Esta es la historia del imperio del norte. Nace en la nada, después de haberlo destruido todo y cometido el más grande genocidio contra los pueblos y las naciones indígenas. Inmediatamente después se instaura como nación inventada, nación sin nacimiento propio, nación adoptada o implantada, contando para hacerlo, en un nacimiento impropio, con contingentes de migrantes, como si recién comenzara el Génesis,  la oración de la nada. La llegada a la tierra prometida. Llegada de unos corsarios asesinos, antecedidos por la fuga de iglesias protestantes, que hace tiempo dejaron de ser cristianas, en el sentido del cristianismo primitivo, es decir de la rebelión contra los fariseos, contra la religión patriarcal de los sacerdotes déspotas y plagiadores, que se inventaron el éxodo y reescribieron la historia de un pueblo del desierto, que en realidad era cananeo, en base al collage y acoplamiento de las narrativas de otras religiones antiguas.


América de un piso, es un libro sugerente. Publicado originalmente en ruso como Одноэтажная América. Se trata de reportajes, es una crónica de viaje dado el añ 1937, escrita por los autores soviéticos Ilia Ilf y Evgueini Petrov, después de recorrer los Estados Unidos. La obra ofrece una mirada irónica, a la vez paradójica, también dual, que contrasta el desarrollo tecnológico norteamericano con duras críticas a las desigualdades del sistema capitalista.  Ilya Ilf (1897-1937) y Evgeny Petrov (1903-1942) son destacados escritores de novela cómica de la temprana Unión Soviética. Las doce sillas, que estaba ambientada en la Rusia soviética de los años 1920, recreaba el ambiente de la Nueva Política Económica propiciada por Vladimir Ilich Lenin. La novela humorística no fue prohibida; posteriormente en 1970 Mel Brooks lo adaptó al cine. Su popularidad les permitió llevar a cabo en La América de un piso. Como dijimos, se trata de una serie de artículos sobre Estados Unidos de Norteamérica, tal cual vieron los ojos de los mencionados escritores. El libro es ilustrado con fotografías de Ilf. El viaje comenzó en Nueva York, durante 1935; de esta fabulosa ciudad se dirigieron a Chicago, atravesando, en su recorrido, el Missouri, así mismo el Suroeste, llegando a San Francisco. Retornando al punto de origen por Texas. Quedaron sorprendidos, en esta experiencia, por lo que percibieron durante el viaje, cuando recogían a autoestopistas, al charlar con los nativos, al anotar impresiones del viaje. Registraron todo les llamaba la atención, sus anécdotas y descripciones, en once piezas temáticas que destacan por su prosa clara y directa.

Una de las impresiones de la lectura del libro corresponde a la artificialidad expansiva, a la rapidez de la construcción de ciudades distribuidas en el subcontinente conquistado y vaciado de pueblos, de humanidades desaparecidas. Otra impresión es la velocidad de la artificialidad, que no llega a encontrar su contenido y su espesor. Solo queda la expresión de la provisionalidad de la existencia misma. Esta impresión aparece cuando se visita alguna ciudad del imperio del norte, salvo Nueva York, que hace de puerta de entrada al imperio de la artificialidad. En este umbral como que quedan los rastros de las herencias, como que se abren esperanzas de encontrar lo que se buscaba, el refugio o el paraíso. Solo se va encontrar las ruinas de un surrealismo de la ausencia. 

La conquista del oeste fue relativamente rápida, arrasando, en su avance, con todo, en guerra constante contra los pueblos nativos. Despojándolos de su territorio, asesinándolos, a los sobrevivientes llevándolos a reserva, es decir, a campos de concentración. Esto parece ser una memoria del futuro, si partimos de ese presente que corresponde a las oleadas de conquista y a las oleadas de colonización. Esta manera de inaugurarse, de implantarse en la nada, se ha convertido en un estilo propio del sistema mundo capitalista. Llegamos así al proyecto nazi en Europa y en la fracasada conquista del éste. Es el proyecto persistente de la política de seguridad nacional del imperio del Norte, que, después de establecer como proyección la doctrina Monroe, convirtió esta doctrina en un proyecto permanente imperialista, de intervenciones y ocupaciones sistemáticas de América Latina y el Caribe. Con sus extensiones estratégicas y geopolíticas en el Asia y en el África. Este mismo estilo de nacer en la nada, vuelve a aparecer con el Estado de Israel, que, en principio, los que huían del holocausto, encuentran un refugio en Palestina, para posteriormente, el proyecto sionista expulsar de su propio territorio a los pobladores árabes qué habitaron por milenios. Acompañando con la perpetración del genocidio sistemático a lo largo de la historia del Estado sionista. Actualmente se persiste de una manera obsesiva con esta destrucción para nacer en la nada.


En estas condiciones de imposibilidad, porque se ha destruido toda condición de posibilidad, la herencia cultural, la memoria social, los espesores culturales territoriales, se dan las circunstancias de una subjetividad o de una constitución de sujetos, que tiene que ocupar el vacío, la nada, la muerte del pasado, y proyectar esta levedad en el futuro incierto, en un presente que no deja de ser violento. ¿Qué creatividad pueden haber en semejantes condiciones de imposibilidad? Sólo copia de lo que viene del viejo continente. Sólo compra de talentos, importación de científicos. Imitación artística. Salvo lo que corresponde a las resistencias, que otras vez son culturales. Sobre todo de los afro-descendientes, que al resistir generaron una revolución cultural, una revolución musical y una revolución de la danza, también de los cuerpos. Entonces lo único que tiene el imperio del norte, es la genealogía del artificialidad, a la que se enfrentan las resistencias culturales, el contrapoder.

¿Sobre qué avanzó su desarrollo vertiginoso, el del imperio del norte? Sobre el despojamiento y la desposesión de las naciones y pueblos indígenas, sobre el aprovechamiento desalmado de la esclavización generalizada de la población capturada de África subsahariana. Este es el secreto, la violencia extrema de la acumulación originaria de capital. No lo que se dice, la excepcionalidad estadounidense norteamericana. Esto es parte del mito moderno, construido para legitimar el genocidio cometido y la constante expansión imperialista. Por eso, a lo largo de historia, lo único que se observa, en los hechos, lo que ocurres efectivamente, es la vorágine inaudita y compulsiva las intervenciones, de las ocupaciones, de las violencias sistemáticas y represivas del terrorismo de Estado, tanto del Estado imperialista como de los estados subalternos vasallos, contra los pueblos contra sus resistencias y sus proyecciones autónomas.

¿Qué democracia puede haber en estas condiciones de imposibilidad? Ninguna. Sólo el mito de una democracia que nunca se ha ejercido, en una República que ha sido tomada desde un principio por las oligarquías despóticas, por el empresarial sin escrúpulos. La burguesía bélica, vinculada desde un principio, a las mafias. No sorprenden, entonces, que el Estado Federal de los Estados Unidos de Norteamérica esté atravesado por estructuras de poder, cuyo lado oculto es mafioso. La frase que caracteriza es cuando dicen que "todo es un negocio, que no hay nada personal". Todo es un negocio cuando desaparecen las personas. Todo es un negocio cuando desaparece la humanidad. Todo es un negocio cuando desaparece la cultura y se la sustituye por el sistema mundo cultural de la banalidad. Todo es un negocio cuando desaparece el planeta, sus ecosistemas sin nichosecológicos. Se trata de un imperio de impostura.


Ahora este imperio se encuentra en una crisis de implosión. La hipóstasis no dura mucho tiempo, La narrativa de la ficción falsa del poder imperialista no dura mucho tiempo. Su democracia de dibujos animados no se sostiene más. Por eso están a puntos de caer en el totalitarismo descarnado, en una dictadura bizarra, la de la hiperburguesía y la de la oligarquía tecnológica. En esta decadencia aparecen antiguas figuras, sobre todo del siglo XX, vinculadas a las prácticas de un imperialismo desbocado. Esas figuras son la de dominación hemisférica, que durante la guerra fría fue caracterizada de una determinada manera, en el estilo de esquematismo dualista, como lucha contra el "comunismo". En cambio ahora que ha desaparecido la Unión Soviética y los Estados socialistas de la Europa oriental, no tiene la misma excusa el imperio de la violencia sistemática y monstruosamente técnica, intermitente de exterminio. Porque no se sabe decir otra cosa para nacer, una y otra vez, en la nada. Ahora el exterminio es total, puesto que el imperio del norte está amenazado de muerte. En su implosión se lleva todo, se lleva la América de un piso y la América de los rascacielos. Se lleva a sus arsenales nucleares, inservibles en una guerra convencional, en cambio en una guerra nuclear todos pierden. Se lleva su maquinaria de guerra, hipertrofiada y pesada, inútil para responder a la transformaciones mismas de la guerra supersónica. Por eso, el imperio del norte, en cuyo trono se encuentra el monarca bizarro, ha decidido apostar por el exterminio total, llevarse a todos con el derrumbe apocalíptico mismo del imperialismo anacrónico.


La seguridad del cementerio 

Otra manera de nacer o renacer, iniciaron o reiniciar, en la nada, ocurre en la inmensa periferia del sistema mundo capitalista, donde los Estados vasallos, los gobiernos sumisos, los gobernantes cipayos, se inclinan por el terrorismo de Estado absoluto, que tiene como obsesión meter a todos en la cárcel o enterrarlos como cadáver en el cementerio. Uno de estos personajes es el señor Nayib Bukele, Que ha metido en la cárcel, es decir, en campos de concentración, a un enorme población capturada por los organismos de represión.

Un cementerio también es seguro. Este señor Bukele ha metido a todos en la cárcel, en realidad campos de concentración. Por eso dice que es un lugar seguro. ¿Para quienes? No para el pueblo, para el pueblo es una amenaza existencial el terrorismo de Estado que ha impuesto, al servicio del imperio bizarro del norte y del Estado sionista y genocida.


Las tarifas de electricidad se ajustarán al dólar

Hay otro procedimiento, que también va por ahí, persiguiendo reiniciar en la nada. Esta vez se trata de empujar al pueblo a la miseria, al borde de la nada, quitarle toda voluntad, toda posibilidad de vida digna. Este procedimiento tiene que ver con el ajuste estructural neoliberal. La crisis la pagan los pobres hasta el punto que son arrinconados al Estrecho espacio de la sobrevivencia, son empujados a la miseria extrema. Al respecto uno de esos procedimientos tiene que ver Con el incremento de los precios con la inflaciónHelen, acrecentamiento de las tarifas de servicios.

El gobierno modifica el calculo de tarifas de electricidad a través de decretos, incorporando variables como el dólar de cambio y los costos de combustible. El gobierno ha promulgado el Decreto Supremo 5750, modificando el mecanismo para actualizar los precios de la electricidad y las tarifas máximas. La nueva regulación establece fórmulas para volver a calcular xperiódicamente los costos del sector, teniendo en cuenta las fluctuaciones en el dólar oficial de cambio, el Índice de Precios al Consumidor (CPI), los precios de los combustibles y los aranceles aplicados a la equipamiento electromecánico importado. La disposición modifica las regulaciones que rigen los Precios y los Aranceles, así como las operaciones del mercado de electricidad; incorpora componentes como los precios de las nodos, los aranceles de transmisión, los costos de inversión y operación, y las tarifas de distribución base. Además, ordena que los participantes del mercado de electricidad, el Comité Nacional de Despacho de Carga (CNDC), aplicen inmediatamente las nuevas fórmulas a la publicación del decreto.

Las resistencias se hacen sentir al momento, puesto que se oponen al encarecimiento de la vida, la subida del los precios al incremento de los costos de servicio. En este caso, las resistencias son puntuales, responden afectaciones concretas, atentados específicos. Estas resistencias son más dispensas, sin embargo, en conjunto tienden a integrarse en un solo bloque de resistencias. 


La revolución mundial de los pueblos 

La revolución de los pueblos está en marcha, la revolución contra la hiperburguesía y la oligarquía tecnológica que dominan el mundo, que lo arrastra al Apocalipsis, que instaura un régimen totalitario absoluto, el diagrama de poder del panoptismo planetario, que ha apostado por el exterminio y el genocidio. 


El levantamiento de los pueblos ha comenzado, son los jóvenes y adolescentes los que se sublevan contra la clase Eipsten, clase internacional de pedófilos y asesinos de niños. Exigen mejorar la educación, cambios estructurales de una educación, que se ha vuelto endémica y discriminadora. Es decir, inversión social, no inversión tanática, la de la guerra de exterminio y genocida. Exigen invertir en la vida, no en la muerte. En el caso de Francia, un régimen que ha amparado el genocidio sionista contra Palestina y Gaza, responde a la movilización de los estudiantes con represión violenta.


En todo el mundo hay levantamientos sociales contra sistema mundo de un capitalismo en su etapa de clausura, en su desmoronamiento senil. En Chile nuevamente los estudiantes salen a las calles en movilización contra un régimen pinochetista, restaurador de la dictadura masacradora del pueblo chileno. 


En Argentina, el pueblo, en sus distintas generaciones, en los distintos estratos sale a defender la vida atacada por un presidente bizarro, delirante y acomplejado, al servicio del sionismo genocida. Sale a defender la soberanía, que ha sido conculcada, para dar lugar al saqueo del país por las empresas transnacionales más demoledoras. El presidente bizarro ha entregado territorios al imperio bizarro del norte, ha entregado la Patagonia a multimillonarios y al sionismo, uno de los jinetes del Apocalipsis. 


En Bolivia, el pueblo, en su conjunto plurinacional, el proletariado, las naciones pueblos indígenas, se han levantado contra un gobierno circunstancial y su presidente cipayo, que ha entregado el país al monarca bizarro de la híperpotencia hipertrofiada en decadencia y se ha comprometido, en convenios secretos, con el sionismo. Ha impedido el decreto del ajuste estructural y la ley de reversión de la reforma agraria. Ahora el pueblo en resistencia se prepara en la proyección de una movilización general, para sacar al presidente cipayo, comprometido en operaciones de corrupción, tráfico de oro, encubrimiento de narcotráfico, además de haber firmado secretamente la entrega los minerales críticos a la angurrienta compulsión del empresariado de MAGA. 


La movilización social ha tomado la calles de Brasil en contra del fraude electoral cibernético, apoyado por la tecnología de hacqueo israelí, imponiendo, en la primera vuelta electoral, a un candidato corrupto de la extrema derecha, hijo del presidente que cometió el delito constitucional de golpe de Estado, que se encuentra preso. 


En Colombia el pueblo se moviliza contra un presidente de un gobierno, impuesto también por el fraude del hackeo de tecnología israelí. Un presidente de los cárteles amparados por la estructura mafiosa de los Estados Unidos de Norteamérica. 


En Ecuador también el pueblo ha tomado las calles para defender la soberanía, para defender los derechos sociales conquistados, contra un presidente y contra un gobierno comprometido con el narcotráfico, de los cárteles amparados por el imperio bizarro del norte.


Hay movilizaciones en todas partes contra el genocidio y la guerra criminal en el Medio Oriente, guerra impulsada nuevamente por el Estado de Israel, que ya gobierna al propio Estado estadounidense. En fin, en todos los continentes, los pueblos se hacen presentes en movilizaciones, de distintas tonalidades, ritmos y expresiones, en contra de la civilización de la muerte de una hiperburguesía belicista y criminal. La convocatoria es implícita: ¡Pueblos del todo el mundo uníos contra el sistema mundo de la muerte.



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