Avatares de una coyuntura perdida en la encrucijada

Avatares de una coyuntura perdida en la encrucijada 


Raúl Prada Alcoreza 




En la presente exposición presentamos dos apuntes sobre los avatares políticos, ideológicos, culturales, sociales e institucionales de la coyuntura, en los espesores de un momento de incertidumbres, plagada de síntomas de la decadencia. Uno de los apuntes tiene que ver con la pregunta: ¿Es la religión el opio del pueblo? Otro de los apuntes tiene que ver con el descaro descarado de MAGA. 


¿Es la religión el opio del pueblo? 

Karl Marx dijo alguna vez que la religión es el opio del pueblo. Ciertamente es un enunciado general, siendo tal no toma en cuenta las particularidades en las que se da el fenómeno religioso, su expansión y la manera que es asumido por distintos pueblos. Tampoco se llega plenamente a resolver la comprensión del apego a lo sagrado, a partir de la diferenciación entre los sagrario y lo profano, que es más que un misterio, es parte de los mitos, de la arqueología de la mitología. Como todo mito antiguo pertenece a la cultura y a la memoria cultural. 


Ahora podemos acudir a la relatividad del enunciado de Marx sobre la religión, muy usado, por cierto, por los militantes maristas, para entender el comportamiento en la votación reciente en el Brasil, sobretodo de contingentes de feligreses evangelistas, atrapados en las redes de pastores corruptos. Obviamente, no podemos meter a todas las iglesias evangelistas en esta red de capturas de mentes ingenuas, sino aquellas iglesias fundamentalistas, muy vinculadas a la apología del sionismo. 


Esto por cierto no es cristiano, no solamente en el sentido ancestral del cristianismo primitivo, que no tenía iglesias, sino que era una rebelión contra los fariseos, la religión jerárquica, patriarcal de dominación de las casta sacerdotal. Sino por ciertas tradiciones bastante afincadas en la historia del cristianismo, tanto del católico como del protestante, que tienen que ver con la búsqueda del camino perdido, por lo tanto de la crítica a las estructuras de poder viciosas de las iglesias establecidas, muy vinculadas a los vicios de la dominación institucionalizada en los Estados. Estas iglesias evangelistas fundamentalistas no son cristianas, tanto en el sentido antiguo del término, como en el sentido de la reforma luterana. Se parecen, más bien, a iglesias financiadas con el objeto de la manipulación de contingentes populares vulnerables, sin cultura, sin formación, llenos de prejuicios y aterrados por la amenaza de los amos.


El imperialismo norteamericano ha usado a ciertas iglesias evangélicas para mermar la confianza de los pueblos en proyectos, ni siquiera socialistas, sino reformistas  Sobretodo los ha usado para atacar a la Teología de la liberación, muy ligada al compromiso cristiano con los pueblos y el prójimo. No hay que olvidar que la Teología de la liberación no solamente es católica, sino también protestante. Entonces las iglesias evangélica fundamentalistas son parte de una guerra contra los pueblos y la sociedades, que buscan mejores condiciones de vida. 


¿Cómo explicar que la mitad de la población votante del Brasil haya votado por una declarada inclinación fascista, sionista, ecocida y genocida? Ciertamente ha habido intervención de la mafia de MAGA, a través de granjas de Bots, ejército de troles y tecnología de hackeo israelita. Sin embargo, a pesar del fraude electoral que lleva a la delantera estadística electoral a un hombre sin cultura y apegado a los más soterrados prejuicios machistas. En este caso vuelve la certeza del enunciado de que la religión es el opio del pueblo.


No podemos explicarnos tampoco lo ocurrido sin tener como referencia a las estructuras de poder en Brasil. En el pasado muy ligadas a lo que fue la “oligarquía café con leche”. En la historia muy ligadas a la expansión demoledora del latifundio, que incluso recurrió al genocidio de pueblos indígenas para ampliar la frontera agrícola en la Amazonia. También tenemos que hablar de una burguesía comercial y financiera, muy conectada a la especulación. Por otra parte, es indispensable tomar en cuenta el diagrama de poder de la corrupción, que atraviesa al gremio de la clase política variopinta y al mapa institucional. No hay que olvidar el caso “Operação Lava Jato”, que incluye a las aparentes expresiones políticas encontradas y contrastadas, de la autoproclamada “izquierda” y de la señalada “derecha”. Los chivos expiratorios de semejante corrupción de la ”Operação Lava Jato” fueron, en su turno, Dilma Rousseff y Luiz  Inácio Lula da Silva.  Empero quedó intacto el Congreso, quedaron intocables todos los que estuvieron vinculados a la corrupción. 


Esto último tiene que ver con la siguiente reflexión. Cuando el pueblo espera las transformaciones inherentes a las resistencias y a los procesos de liberaciones múltiples, que terminaron llevando a la presidencia a las versiones reformistas de la “izquierda”, fue el momento y la oportunidad que había que aprovechar, de manera consecuente, para iniciar procesos de transformaciones estructurales e institucionales. Sin embargo, la “izquierda” reformista optó por lo que llamaremos, provisionalmente, la convivencia pacífica con las expresiones políticas de una “derecha” oportunista, dejando para después, es decir, para las calendas griegas, las transformaciones estructurales e institucionales. Esta pérdida de tiempo se cobra su costo político en la posterioridad, se merma la confianza y el entusiasmo del pueblo, se generan vacíos políticos, que van a ser aprovechados por la demagogia estridente, de inclinación fascista, de los evangelistas fundamentalistas ligados al sionismo.


Esto ha pasado de manera elocuente en Bolivia. Un proceso de cambio asesinado por los propios responsables gubernamentales y congresistas, cuya tarea era cumplir con la Constitución, es decir, realizar las transformaciones estructurales e institucionales; no lo hicieron, optaron, más bien, por la demagogia, la retórica política, por la propaganda y la publicidad compulsiva, con la que intentaron sustituir la ausencia de tareas reformistas, que establece la Constitución. Este comportamiento inconsecuente, terminó generando un gran vacío político que intenta ser llenado por la derecha gamonal, en todas sus versiones. La elección de Rodrigo Paz Pereira no es otra cosa que la elección de un presidente circunstancial, de un gobierno producto del vacío político, en un periodo de decadencia ideológica, política y cultural, quedando el pueblo expuesto a la vulnerabilidad más grande.


Si queremos buscar las causas de la derrota y el desastre político que ahora padecemos, una de las causas importantes tiene que ver con la inclinación retórica del neopopulismo y por su apego a la corrupción galopante y corrosión institucional, que ciertamente comparte la derecha, que se pretende imaginariamente respetable, cuando lo único que hace es demostrar que forma parte del círculo vicioso del poder, del círculo vicioso de la corrupción, del círculo vicioso del saqueo, desplegados por el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente.


Sin destacar ni hablar de algo que no se puede perder de vista, que es la tarea revolucionaria y no reformista, que tiene un camino dilatado a las transformaciones necesarias, sociales, estructurales e institucionales; solamente planteando la posibilidad de recuperar el camino, de reconducir los recorridos de resistencias y de luchas por las liberaciones múltiples; debemos decir que no es posible retomar el camino, sin autocrítica de lo que ha ocurrido y de lo que se ha hecho. No se puede liberar la potencia social sin una pedagogía política.





El descaro descarnado de MAGA

Durante el periodo de la Guerra Fría, los norteamericanos, como se dice comúnmente, optaron por las dictaduras militares para imponer la geopolítica imperialista de aquel entonces. Ciertamente no son todos los norteamericanos, hay que distinguir los norteamericanos mexicanos, los norteamericanos canadienses y los norteamericanos estadounidenses. Además, incluso cuando hablamos de los norteamericanos estadounidenses, debemos ser puntuales al indicar quienes. Se trata de los funcionarios del departamento de Estado, del Congreso, del pentágono y de sus servicios de inteligencia, acompañados  por los aparatos secretos de captura y asesinato. Estos señores impusieron las dictaduras militares sanguinarias, que martirizaron a los pueblos y cometieron masacres en los países latinoamericanos.


Ahora, en plena decadencia bizarra de la híperpotencia hipertrofiada, la expresión ultraconservadora, supremacista, racista y genocida de MAGA opta, más bien, por personajes atrabiliarios o de comedias, de inclinaciones despóticas, como las de Nayib Bukele. Opta por incursiones compuestas, empresariales y de mafias vinculadas a la exportación encubierta de cocaína, como las de Daniel Noboa. Opta por hombres de prontuario vinculados al narcotráfico, como el perfil grotesco de Abelardo de la Estrella. Opta por la herencia tortuosa, como la de la madrina mafiosa, articuladora de prácticas sinuosas de corrupción, que corresponden a las veleidades políticas de Keiko Fujimori. Opta por personajes histriónicos y delirantes como las del bizarro Javier Milei. También opta por personajes circunstantes, difusos y sin atributos, dispuestos a vender su alma al diablo, como las de Rodrigo Paz Pereira. En la reciente elecciones en el Brasil, opta por un perfil mediocre, empero sostenido por propaganda mediática y granjas de Bots, como las de Flávio Bolsonaro. 


El intervencionismo es mucho más grande que antes. Se trata de un intervencionismo descarado, sin tapujo sin escrúpulos, de una estructura perversa, la de MAGA, que opta por cerrar su embajada antes de las elecciones, de una manera amenazante, recurriendo a la oligarquía tecnológica de META, que cierra las cuentas de Lula, justo cuando hace campaña electoral. Recurren a la incursión fraudulenta de la tecnología cibernética de las granjas de Bots, de los ejércitos de troles y de la tecnología de hackeo, distorsionando completamente el acto electoral . ¿Qué clase de democracia puede ser ésta ante la irrupción violenta de los dispositivos de poder del imperialismo anacrónico, expresión ultraconservadora y pedófila?


Ha desaparecido la democracia, el ejercicio de la democracia, en su versión institucionalizada. Se ha esfumado la institucionalidad democrática. Es una guerra sucia, soterrada, donde las mafias políticas, las mafias económicas, las mafias religiosas de los evangelismos fundamentalistas, se imponen contra la libre voluntad, la libre de deliberación y el derecho a la información de los pueblos. Atacan con desinformación en enjambres virtuales de distorsión. Después tienen el tupé de hablar de democracia. Cuando queda muy claro que la clase Eipstein quieren imponerse de manera violenta, implantar su ocupación militar, ampliando el genocidio, que efectúa en Palestina, hacia otros continentes.


Los pueblos están en peligro, amenazados por el proyecto de exterminio del supremasismo delirante y sionista. Donde las iglesias evangelistas fundamentalistas son las más fanáticas. El planeta y la vida están en peligro, ante el proyecto apocalíptico de una minoría de la minoría, de esta mega-mafia y de la oligarquía tecnológica, que ha decidido reinar sobre cementerios.


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