Un presidente sin atributos
Un presidente sin atributos
Raúl Prada Alcoreza
A propósito del “crimen organizado”
¿Qué es el crimen organizado? ¿Cuál es el crimen organizado? ¿Quienes son del crimen organizado? ¿Los que están metidos en la “cosa nostra”, en las prácticas ilegales e ilícitas de los tráficos prohibidos? ¿Los que acompañan, los que permiten que esto pase, tanto políticos, como policías, como dispositivos de flujos financieros? ¿Los Estados que se han convertido en canallas, cuando el lado oscuro del poder no sólo los atraviesa, sino, que ha terminado por controlarlos, convirtiéndolos en máscaras?
Estas preguntas son indispensables al momento de analizar al crimen organizado, en el contexto y coyunturas actuales, que nos toca padecer. Decir “crimen organizado”, señalándolo desde un supuesto afuera inmaculado, que no está afectando por esa interioridad perversa, que corresponden a lo que se vienen en llamar las mafias involucradas, es una señal de que se oculta precisamente la concomitancia.
Se ha vuelto una costumbre, en el gremio de la clase política variopinta, acusar al otro, al enemigo, cuando, de todas maneras, se sabe que se está metido en la pista de danzas de estas prácticas vinculadas al crimen organizado. Se ha vuelto una costumbre del terrorismo de Estado, sobre todo del terrorismo de la híperpotencia hipertrofiada en decadencia, acusar a otros de narcotráfico y de terrorismo, cuando se sabe que están altamente comprometidos con los tráficos ilícitos y el terrorismo imperialista, desplegados por el mundo. Se ha vuelto una costumbre meter a todos los contrincantes en una misma bolsa, acusándolos de terrorismo y narcotráfico para justificar la intervención, la ocupación, la represión, la persecución y los asesinatos contra el pueblo, quien padece los juegos de poder de los unos y de los otros.
No solamente se da una competencia geopolítica en plena clausura del ciclo largo del capitalismo vigente, sino también las guerras perpetradas vienen acompañadas por las guerras sucias. A la guerra por la jerarquía del orden mundial de las dominaciones, le acompaña la guerra de los cáteles. Según la ideología dominante, que comparten los medios de comunicación y las redes, si no estás con unos estás con los otros, si no estás con los amigos, estás con los enemigos, si no estás con los cárteles, que son encubiertos por la híperpotencia, estás con los otros cárteles, las que se señalan abiertamente, que son parte de la incumbencia del enemigo.
Podríamos decir que el crimen organizado tiene como una estructura nuclear, que tiene que ver con el lado oscuro del poder, empero, este núcleo tiene sus entornos, que son sobre los que irradia su influencia el núcleo de poder oscuro de referencia. De esa manera podemos ver que no solamente hay un núcleo del lado oscuro del poder, sino que hay un sistema de complicidades y concomitancias, que permiten y alimentan el funcionamiento del núcleo de lado oscuro del poder.
El Escudo de las Américas, un eufemismo, corresponde a una coalición canalla, que persigue resolver la crisis congénita y estructural del sistema mundo capitalista, bajo la dominancia del capital financiero, mediante el despojamiento y la desposesión de territorios, de recursos naturales y pueblos a escala planetaria. Para tal efecto, se han coaligado los desechos acumulados de todos los perfiles conservadores, que se han dado en la historia, conectados, eso sí, con las nuevas mafias, que precisamente son las responsables del crimen organizado.
El presidente ausente firma el decreto de saqueo y re-colonización
Sin respeto ante nada y ante nadie un presidente, que de circunstancial, se ha convertido en un presidente ausente, firma un decreto de privatización de las empresas estatales, aboliendo de sopetón la Constitución, el derecho de los bolivianos y bolivianos sobre los recursos naturales, de los cuales son propietarios constitucionalmente.
Este es un descaro, quizás el más grande hecho en la historia reciente, contra el país. Este acto de entreguismo sin límites es una patética demostración de una de las causas de dos siglos de neocolonización y saqueo de Bolivia, por parte de la burguesía gamonal, que expresa variados perfiles de la sumisión.
Para esta clase de gente el país no existe, tampoco el pueblo, salvo solo como esclavos o como siervo de sus haciendas, perdidas durante la reforma agraria de 1953, a las que añoran volver expropiando tierras comunitarias. Esta gente desprecia el país, al pueblo y a sociedad pluricultural. Lo que ha hecho Rodrigo Paz Pereira es develar el deprecio que tiene del país, de su pueblo, de su formación social abigarrada. Lo ha hecho firmando el decreto de privatización estando ausente, en Nueva York.
Este presidente ausente no da la talla para las responsabilidades que le tocó asumir circunstancialmente. Tampoco da la cara, huye para firmar el decreto de saqueo demoledor y de privatización de las empresas públicas. Lo hace en la casa de sus amos, los de la clase Epstein, que rapta niños para satisfacer sus placeres perversos, que comete genocidios a la vista de todos, clase de la hiperburguesía y de la oligarquía tecnológica, además de la casta usurera de las finanzas, que está dispuesta a pasar al exterminio de las sociedades y los pueblos, con tal de seguir con la vorágine del capitalismo, convertido en el diagrama de poder necropolítico.
Pregunta: ¿Pueblo, vas a dejar que esta gente angurrienta y sin patria, estos hijos de la Malinche, estos neo-cipayos asesinen el porvenir y el futuro de tus hijos y tus nietos? Si no haces nada para detener el saqueo y la destrucción, la privatización, que consiste en el enriquecimiento de una minoría de sátrapas posmodernos, eres complice de tu propio suicidio asistido por la clase Eipstein.
Comentarios
Publicar un comentario