Psicología del cipayo
Psicología del cipayo
Raúl Prada Alcoreza
El cipayo desbordado
El servilismo indigno, el cipayo elevado a ls enésima potencia, estrechando la mano de un sionista y y genocida confeso. Además se siente orgulloso de hacerlo, lo que muestra su completo desarraigo del país y su apego a su más delirante enajenación.
Este señor no pude ser más presidente. Además de ser traidor a la patria es un personaje que levita sobre los escombros de un país destruido. Dice que todo va viento en popa, mientras el barco gubernamental naufraga. Está metido en un escandaloso contubernio con las mafias de todo tipo, las del tráfico ilícito al encubrirlas, las del contrabando de oro, las de la gasolina basura, las del sobreprecio del diesel, las del delito cibernético, con el uso de enjambres de bots, regimiento de troles y el hackeo sistemático.
Para ahondar su situación comprometida, es parte del Escudo de las Américas, es decir, de la intervención militar, ocupación, reconquista y re-colonización del continente. Por lo tanto, es enemigo de las sociedades y pueblos del continente, incluyendo al pueblo estadounidense norteamericano, que está sometido a la destrucción sistemática por el sionismo dominante, que ha corrompido a senadores, diputados y a los jerarcas del ejecutivo, corroyendo la institucionalidad del Estado.
La subjetividad del cipayo
Es más que un comportamiento, también es más que perfil psicológico, es algo que tiene que ver con una predisposición, una inclinación ya dada a hacerlo, podríamos decir de una estructura subjetiva conformada. ¿Qué es lo que empuja al servilismo, a la sumisión, a ser colaborador del ocupante, del invasor, del despotismo imperialista? ¿Se trata de un complejo de inferioridad ante el extranjero invasor? ¿Se trata de un oportunismo sin escrúpulos, aprovechando la fuerza del amo imperialista para beneficiarse, enriqueciéndose, a costa de la penuria, la desolación e infelicidad de los coterráneos, a quienes, en el fondo se desprecia? Podríamos decir que se trata de las dos cosas, de las dos situaciones, que se dan de una manera compuesta, enrevesada, dependiendo de la particularidad de quién conecta las dos condiciones de predisposición o subjetiva.
En México se define a propósito de este comportamiento de malinchismo, refiriéndose a la Malinche, también conocida como Doña Marina, también Malintzin, quien fue una mujer nahua, quien desempeñó un papel fundamental durante la conquista española de Tenochtitlán. Después de haber sido entregada como esclava a los españoles en 1519, pasó a formar parte de la expedición de Hernán Cortés, de quien fue intérprete, traductora y asesora en los encuentros con distintos pueblos indígenas. En general, desde el siglo XIX, en lo que respecta a las colonias del imperio británico, particularmente en la India, se tiene la figura de cipayo. Término que se ha convertido en usual en la interpelación política a los colaboradores con el imperialismo. En ambos usos, en ambos términos, se recurre a la metáfora ya del nombre propio de alguien, un personaje histórico, o de un perfil de funcionario al servicio del ocupante, para hacer hincapié en el servilismo, el colaboracionismo, respecto al invasor, remarcando en la traición que esta predisposición y función conlleva.
¿En qué consiste la estructura subjetiva del malinchismo o el cipayismo? Se habla de estructura subjetiva refiriéndonos al proceso de constitución de la individualidad psíquica. No se nace con una composición subjetiva dada, sino que se da lugar el proceso de formación psíquica en la interacción social. En disciplinas como el psicoanálisis, se habla de estructuras, la neurosis o la psicosis, para entender cómo el sujeto se posiciona frente a su inconsciente y a la realidad. Enrique Pichon Rivière y Félix Guattari explican que la subjetividad no es algo fijo o encerrada en la cabeza de uno, sino que se conforma, se desplaza y se transforma en red, en interacción social.
¿Cómo se constituye la estructura subjetiva del colaborador con el imperialismo? Obviamente no se puede generalizar, pues estamos hablando de individualidades, el enunciarla no nos referimos a trayectorias particulares, sino analogías y diferencias configuradas. Sin embargo, se puede colegir determinadas condiciones y situaciones compartidas, que tienen que ver con la identificación con el amo, a su vez, de manifestar el desprecio de uno mismo, que le recuerda que no es el amo sino el esclavo. Quiere ser como el amo, espera ser amo, aunque sea en el espacio geográfico donde se ejerce poder, ejercicio logrado a través de la inserción en los juegos de poder. Para ser amo de la colonia, de la neocolonia, del país sometido, tiene que esforzarse por servir de la manera más descarnada y útil en beneficios de la dominación de la amo.
Semejante dilema de esta enajenación, causa ciertamente un tipo de psicosis, un tipo de insatisfacción respecto a uno mismo. Para decirlo, de ese modo, el cipayo no es reconocido como igual por el amo imperialista, es sencillamente un subalterno, algo así como un empleado de la dominación. Sin embargo, el cipayo se cree alguien, alguien que está sobre los que padecen la dominación imperialista. Para seguir con la figura el cipayo, no es reconocido por los del país afectado, no es popular, es para los nativos, una figura circunstancial, que puede tomarse como dramática o, en su caso, como castigo, por no haber resistido lo suficiente para evitar la ocupación y el saqueo del país.
El cipayo moderno vive en un mundo paralelo, en una burbuja, incapaz de vislumbrar lo que ocurre, incapaz de interpretar la realidad efectiva. Prefiere vivir dentro de la burbuja en el mundo paralelo, repitiendo una narrativa anacrónica, desconectada de la realidad efectiva. Quiere convencer de que lo hace bien, en realidad se auto-convence, para no descubrir su quiebre, su contradicciones, sus desgarramientos, para no dilucidar su consciencia desdichada.
El discurso de que se busca inversiones cae por sus propios peso, cuando, en realidad, fácticamente se roba al país por medio contubernios soterrados. El discurso de la lucha contra el narcotráfico cae por su propio peso, cuando, en verdad, se participa en el tráfico ilícito, encubriéndolo, así como lo hacen sus amos imperialistas. El discurso de soberanía cae por su propio peso, cuando, en efecto, se acaba con la soberanía, entregando el mando gubernamental a un agente asesor del servicio de la des-inteligencia y desinformación del Escudo de la Américas. El discurso contra el sicariato cae por su propio peso, cuando el asesor agente del presidente contrata sicarios para asesinar. Estos discursos no hacen otra cosa que evidenciar los contrastes con la realidad efectiva. Al respecto, el cipayo no está solo, está acompañado; todo el gremio político conservador hace lo mismo, apaña los discursos anacrónicos y contradictorios del entreguismo, hace de la vista gorda, ante las evidencias contundentes, que manifiestan todo lo contrario a lo que pretenden los discursos. En consecuencia, el gremio político conservador es cómplice, activo de la ocupación, de la intervención, de la entrega de los recursos naturales y la abolición de la soberanía.
El gremio político, conservador, la burguesía gamonal, cierta clase media alta, los medios de comunicación, Los comentaristas y analistas políticos, invitados por los medios de comunicación, comprometidos con la ocupación y la intervención, hacen de entorno servil, de aparatos operativos e ideológicos de la intervención y del saqueo imperialista.
No se trata sólo de estructuras subjetivas individuales, vinculadas a este perfil colaboracionista y servil, sino se trata de un consumo ideológico, De un particular imaginario grupal compartido por una predisposición al colaboracionismo. Imaginario grupal, que sustituye a la realidad efectiva con una narrativa armada esforzadamente, juntando prejuicios, esquematismos y estereotipos reductivos, que convierten al país y al pueblo en bárbaros, que tienen que ser civilizados. Se trata de un grupo peculiar de gente, que se siente ajena al país al que lo sienten como una agresión a sus privilegios. Por eso se creen con derecho a gobernar, a expandir tierras, a costa de ecocidios, a entregar los recursos naturales bajo la excusa de la estabilización, a reformar la Constitución, que no se cumplió, con métodos inconstitucionales y leguleyos de hombres sin tributos.
Esta situación calamitosa se da porque el pueblo está en situación vulnerable debido a la destrucción de sus organizaciones sociales, convertidas con anterioridad, bajo la gestión de la forma de gubernamental clientelar, en clientelas. Es responsabilidad del pueblo, recuperar su potencia social, la autenticidad de sus organizaciones, su memoria social, recuperar el tiempo perdido para defender el porvenir y la vida.
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