De la enajenación política

De la enajenación política


Raúl Prada Alcoreza






Comportamientos inconstitucional y corrupto 

Es un hecho inconstitucional, no se puede declarar más de un Estado de excepción en un mismo año. Empero el Congreso, comprado con recursos extraordinarios, manejados al estilo de lo que develó el escándalo Cerimedo, perpetra la in-conducta inconstitucional. 


La corrupción galopante ha llegado a extremos, que ha anulado el más mínimo escrúpulo, incluso la poca vergüenza. El Congreso no hizo nada ante las denuncias, que descubren prácticas criminales, graves delitos constituyentes, políticos y económicos, incluso de comportamientos mafiosos y de encubrimiento del narcotráfico, caracterizados como de traición a la patria, por haber entregado el mando gubernamental a un agente-asesor extranjero. Hechos que no se pueden negar, independientemente de la situación sinuosa en las que se hicieron evidentes. 


¿Porqué se impone un régimen de excepción inconstitucional? Porque el país está intervenido y ocupado por el proyecto de la derecha internacional, que tiene como finalidad la reconquista y recolonización, el saqueo extremo de los recursos naturales, la anulación de toda resistencias, incluso el exterminio de los pueblos. En pleno crepúsculo del ciclo del capitalismo vigente, bajo la hegemonía de los Estados Unidos de Norteamérica.


La responsabilidad del pueblo es defender la democracia, la Constitución, la vida, los recursos naturales, el porvenir, frente a las incursiones demoledoras y entreguistas del gobierno cipayo.


El comportamiento encubridor de los medios de comunicación y del gremio de la clase política variopinta 

¿Cuál es la relación entre medios y comunicación y realidad efectiva? De la misma manera, podemos preguntar: ¿Cuál es la relación del gremio de la clase política variopinta respecto a la realidad efectiva? Es lo que importa, es decir, lo que importa es la correspondencia entre interpretación y realidad efectiva; cuando hay correspondencia, hay como una interacción entre interpretación y las dinámicas de la realidad efectiva. Cuando no ocurre esto, cuando la interpretación termina siendo autorreferente, termina ensimismándose en su propia narrativa. Termina auto-contemplándose, sin tener en cuenta lo que pasa en los desplazamientos y desenvolvimiento de la realidad efectiva. 

Esto es precisamente lo que pasa con los medios de comunicación, que obviamente no hacen interpretaciones, lo que hacen es repetir el guion, preparado de antemano para proteger los intereses políticos y económicos, que están en juego, respondiendo a las exigencias de las estructuras de poder. Sin embargo, la situación en la que se encuentran respecto a un encaracoamiento de sus propias versiones emitidas, desinformando y sirviendo como voceros del gobierno de turno, es más patética que la de una interpretación autoreferida. En peor situación se encuentra el gremio de la clase política variopinta, que no solamente repite mecánicamente sus propias versiones, distribuidas en distintas tonalidades, dependiendo de la agrupación partidaria. Los partidos políticos que ocupan el Congreso despliegan su enajenación en términos de su alejamiento de las dinámicas de la realidad efectiva, efectuando teatrales alocuciones respecto a sus preocupaciones retóricas por la crisis política, económica, social y cultural, por la que pasa el país. En su mayoría, la cantaleta es la misma, la responsabilidad se atribuye a las gestiones de gobierno del régimen neopopulista, que se hizo cargo de la administración estatal durante dos décadas. 

Esta clase política no tiene una mirada más amplia, no tiene una mirada histórica, tampoco tiene una mirada analítica, no se ocupan de ninguna manera de las causas de la crisis múltiple, sobre todo económica. Las causas históricas se encuentran en dos siglos de la República ilusoria, que se mantuvo en el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente. Acompañando los desplazamientos y modificaciones del modelo, desde una mirada condecendiente con los intereses transnacionales, que han saqueado sistemáticamente los recursos naturales. Esta inclinación por el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente también ha sido compartido por el régimen neopopulista. 


En la actualidad, bajo la gestión de gobierno del neoliberalismo retornado, las causas de la crisis múltiple se han hecho patentes, ineludibles, imposible de ocultar, se presentan de una manera descarnada. Se presentan con el súbito viaje del presidente por estrechar la mano del presidente bizarro y pedófilo de la híperpotencia hipertrofiada en decadencia; el abrupto compromiso de su gobierno con el Escudo de las Américas, comprometiendo al Estado, sin consultar al pueblo sobre semejante sumisión a un proyecto intervencionista y neocolonial contra el continente; el establecer relaciones con el Estado sionista y genocida, la repetición inaudita, en escala mayor, de la corrupción galopante, la corrosión institucional; el manejo, sin precedentes, del gobierno por parte de un agente-asesor, involucrado en encubrimiento del narcotráfico, contrabando de oro, movimiento soterrado de ingentes cantidades de dinero, y para rematar, el contrato de sicarios.

A pesar de la ineludible facticidad de los hechos, que quedan, de todas maneras registrados, los medios de comunicación no se ocupan de estos hechos, salvo cuando tienen que disminuirlos, descalificarlos, ponerlos en duda o, en el mejor de los casos, matizarlos. El gremio de la clase política variopinta acepta lo que ocurre, normaliza lo que pasa, no toma cartas en el asunto, no toma las medidas del caso, ni de investigación, ni de asumir medidas radicales frente a las circunstancias atentatorias contra la soberanía del país.

Estamos hablando de un desplazamiento de las estructuras de poder, del ejercicio del poder, que incorpora, no solamente lo que hemos dicho, las nuevas tecnologías de la manipulación y de la colonización de las mentes, sino sobre todo desde una perspectiva ética, hace manifiesto la demolición de la moral, de todo escrúpulo, al comportarse, como si nada pasara.

El pueblo está solo ante el desastre que deja la crisis múltiple a su paso. El pueblo se encuentra vulnerable ante la inflación, ante el escasez, ante la falta de energía y recursos, quedando expuesto al borde del hambre. Por eso mismo, es responsabilidad del pueblo, cambiar el curso de los eventos y sucesos desbordados, recuperar la soberanía, el control social sobre los hechos, aplicando el Sistema de Gobierno de la Democracia Participativa Pluralista, Directa, Comunitaria y Representativa, que establece la Constitución, liberando la potencia social.







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