Enajenación y complicidad política con el crimen

 Enajenación y complicidad política con el crimen 

Raúl Prada Alcoreza 




Pintura de Oscar Domínguez



Hombres sin atributos 

¿Quienes son estos que quieren cambiar la Constitución? ¿De dónde sacan esos atributos? ¿Quién se los ha otorgado? La Constitución ha sido el producto de un proceso constitucional participativo, después de la movilización prolongada del 2000 al 2005. La Constitución es una conquista jurídica política del pueblo boliviano, que después de su promulgación ninguna gestión de gobierno la ha cumplido y realizado. La Constitución ha sido aprobada por le 64% del pueblo. ¿Con qué tupé vienen estos señores, hombres sin atributos, a decir que hay cambiar la Carta Magna?


No hay moral ni atributos constitucionales para revisar la Constitución en el gobierno circunstancial, en los tribunales circunstanciales, incluyendo al Tribunal Supremo Electoral, comprometido con un manejo doloso de las últimas elecciones, sobre todo al anular candidaturas a la segunda vuelta, esto sin tener en cuenta el haber mantenido los padrones electorales cuestionados por la misma OEA.


Esta gente no está a la altura de sus responsabilidades. Están al servicio de una burguesía gamonal, comprometida con el narcotráfico y el tráfico de estupefacientes, tomando en cuenta la división dual del trabajo en Bolivia de los operadores de cárteles; una “aérea”, de la que se hace cargo la burguesía de élite; la otra “terrestre”, de la que se hace cargo la “burguesía chola”, tal como lo describe Wilson García Mérida. Es más, encubren los escandalosos actos delictivos y de corrupción del gobierno, comprometiendo la soberanía nacional, entregada a agentes-asesores y servicios secretos Estados Unidos y el Estado sionista.


La Constitución sólo se puede cambiar con una nueva Asamblea Constituyente. Para convocar a una nueva Asamblea Constituyente se requiere que la gran mayoría del pueblo esté de acuerdo, como cuando se convocó a la última Asamblea Constituyente, después de la movilización prolongada. 


La responsabilidad del pueblo es defender su Constitución, la vida, el porvenir, los recursos naturales, propiedad de los bolivianos y bolivianas, tal como establece la Constitución, frente a las intenciones y maniobras de hombres sin atributos, del gobierno circunstancial, de un Congreso también circunstancial, manejados por la híperpotencia hipertrofiada en decadencia, por el Estado sionista genocida, por servicios secretos, por agentes-asesores.


La conducta canalla 

El canalla es una persona despreciable, ruin, de proceder perverso, según el diccionario. Los canallas son el grupo de gente que hace manifiesta esta conducta. Por ejemplo, hay una variedad de perfiles canallas en todos los involucrados en el caso Cerimedo. Caso escabroso que tiene que ver con la intromisión del agente-asesor, ligado a servicios de inteligencia de la híperpotencia hipertrofiada en decadencia y del Estado sionista genocida. Que, además está involucrado con la protección del narcotráfico y tráfico de estupefacientes, con el contrabando de oro, con el manejo oscuro de ingentes cantidades de dinero, es decir el negocio fácil e ilícito, como el negociado de la gasolina basura. Prácticas delictivas que acompañan a las prácticas de intervención política, de destrucción de la democracia, a través de la incidencia virtual de granjas de bots, de actividades de troles y de uso de tecnología de hackeo. 


Otro ejemplo de conducta canalla tiene que ver con aquellos que se esmeran de descalificar el testimonio de Nadie Beller, víctima de intento de asesinato de parte de su expareja, el mismísimo Fernando Cerimedo, que contrató sicarios para efectuar su liquidación y acallarla. Independientemente de su trayectoria, que puede se criticable, ella es la víctima. No se puede negar lo ocurrido, el hecho de sangre, el crimen. Tampoco pueden negarse sus denuncias y acusaciones, que están respaldadas por pruebas, que la Fiscalía tiene que investigar. Sin embargo, se hace patente la conducta canalla de la descalificación como si no hubiera ocurrido nada, como si no se hubiese disparado contra su integridad, como si lo que denuncia no fueran hechos de extrema gravedad, que pueden ser tipificados como traición a la patria. Esta es pues una conducta canalla.


Sorprende que el Congreso no haya conformado una Comisión de investigación como lo ha hecho el Congreso de Chile, a propósito del mismo tema, que salpica a muchos países de Latino America. Sorprende que el Congreso no haya pedido la renuncia del presidente. Si no lo hace es cómplice de traición a la patria.


Un tercer ejemplo de conducta canalla tiene que ver con la actuación de abogados y jueces, que hacen chicana, para perturbar las investigaciones sobre el caso Cerimedo, para evitar que vaya a Chonchocoro, cárcel de máxima seguridad, dada la peligrosidad y el involucramiento del acusado. Esto, como en los anteriores ejemplos, no sólo denota conducta canalla, sino, dada la gravedad del asunto es traición a la patria.


Corresponde al pueblo actuar, pues es de su responsabilidad defender la soberanía, los recursos naturales, la democracia, en contra los dispositivos, disposiciones y personajes involucrados en la violación de su soberanía y vulneración flagrante de la Constitución, en contra del crimen contra el bienestar y propiedad del pueblo, en contra el crimen que vulnera los derechos de ciudadanas y ciudadanos del país, atentando contra su vida.


No pasa nada

A pesar de que han pasado hechos muy graves, vinculado al intento de asesinato, con contratación de sicarios, efectuado por el agente-asesor del presidente boliviano, la mayoría de la clase política hace como que no pasara nada. Incluso cuando saltan denuncias que vinculan al agente-asesor con casos delincuenciales de alto calibre, como las maletas que saltan los controles aduaneros, fuga del involucrado, libertad de la involucrada, detenida, en principio. Las denunciantes no quedan ahí, llegan al contrabando del oro a Dubai, con un desenlace comprometedor, liberación del apresado en acto flagrante. Movimiento de cuantiosas sumas de dinero, constatación, en la intervención de la residencia y propiedades del agente-asesor, de tenencia de ingentes cantidades de dinero. Demostración del negociado de la gasolina basura, encubrimiento a la red involucrada y al sistema mismo del mecanismo doloso, mediante intervenciones de YPFB y la Agencia de Hidrocarburos, dilatación de las investigadoras. Sobre todo llama la atención la actitud silenciosa ante la constatación del uso de granjas de bots y el recurso de los troles, dada la explosión inaudita, sin precedentes, de la crisis política, en plena degradación y decadencia, acompañada por la implosión de la institucinalidad del Estado y de las estructuras de poder. Como se puede ver, la lista es escabrosa, empero la clase política es muda, ciega y sorda. Algo parecido ocurre con los medios de comunicaciones, encubridores de estos actos bochornosos de la delincuencia política, salvo uno que otro medio, que ha venido denunciando la serie dramática de hechos criminales.

El gremio de la clase política variopinta, sobre todo, la que ha tomado el gobierno, la asentada en el Congreso, la que se encuentra en los Tribunales, ha optado por hacer como si no pasara nada, cuando, en realidad efectivamente el país y el pueblo están en peligro ante la intervención artera de la mafia genocida del proyecto de exterminio y saqueo de la derecha internacional. 

En este contexto de la decadencia política y la degradación institucional los políticos de la burguesía gamonal y cipaya intentan una reforma constitucional para "abrir candados", como lo dicen claramente, para abrir las compuertas a la "inversión extranjera", lo que significa, dada la experiencia histórica del país colonizado, neocolonizado y recolonizado, no otra cosa que el saqueo de los recursos naturales, entregándolos a la vorágine de las empresas transnacionales, que, ahora, están copadas por el dominio del capital financiero, especulativo y extractivista, es decir, por el dominio mafioso de la clase Epstein.

La responsabilidad del pueblo es defender lo que queda, después de dos siglos de saqueo durante la República ilusoria, comprendido también los tres siglos anteriores de oleadas de conquistas y colonización. La responsable es defender la vida y el porvenir contra lo que se ha convertido la civilización de la muerte.

Ante el comportamiento de que no pasa nada, de la clase política y de los medios de comunicación empresariales, es menester oponer, a este escandaloso encubrimiento, la acción interpeladora, la actitud crítica y la práctica de resistencias del pueblo movilizado.







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