La dialéctica sinuosa de los espejos del poder
La dialéctica sinuosa de los espejos del podar
Raúl Prada Alcoreza
Hoy asistimos a la dialéctica perversa de los espejos del poder, que superan la contradicción haciendo desaparecer la realidad efectiva. Comenzamos presentando una nota sobre los “representantes del pueblo”, los congresistas, transformados en los representantes del imperialismo anacrónico. Le sigue una reflexión sobre los truculentos entramados de los recorridos sinuosos del poder.
Los representantes del imperialismo
Los “representantes del pueblo” han dejado de serlo, ya no responden a las voluntades dispersas que votaron por ellos, ni siquiera responden a sus partidos políticos, menos al gobierno circunstancial que los maneja con recursos extraordinarios, ahora responden a la Embajada de la híperpotencia hipertrofiada en decadencia. El Congreso ya es un dispositivo de la ocupación y de la intervención.
Es responsabilidad del pueblo recuperar la soberanía, expulsar a los cipayos. Hay que responder a todos los que lucharon por la independencia y la liberación nacional, decirles que no lucharon en vano. Que ahora el pueblo se levanta unido contra los representantes del imperialismo y su gobierno lacayo.
Los truculentos recovecos sinuosos de los pasillos del poder
Parece un laberinto de espejos de dobles, donde precisamente la imagen del espejo resulta siendo otra imagen distinta. Ocurre como si al verte en el espejo, vieras a otro, para decirlo literariamente, al “verdadero”, que eres tu propia alteridad. Sin embargo, en esta emisión de la imagen y en esta aparición repetitiva de la imagen, lo que se observa es la ineludible unidad de la contradicción, que desgarra a la conjunción incongruente. El Uno es su propia alteridad y la alteridad es inmediatamete el Uno posible, su propia escisión. Sin embargo, ambos los son en su devenir contradictorio.
Lo que acabamos de decir no solamente corresponde a una reflexión filosófica, por así decirlo, sino que es un marco de interpretación de lo que ocurre en el acontecer político, nacional, regional y mundial. En esta guerra interminable, que lo inició uno de los presidentes de la híperpotencia todavía no hipertrofiada y todavía no en completa decadencia, como ocurre ahora, después de la destrucción de las Torres Gemelas, que al parecer, una vez que se analizaron los hechos, fue un atentado de falsa bandera para incorporar a la híperpotencia en una guerra por la conquista del Levante. Después de lo ocurrido en la invasión reiterada, correspondiente a lo que viene posteriormente a la primera guerra del golfo pérsico, sobre todo, después de la segunda guerra del golfo, resulta que los que buscaban encontrar armas de destrucción masiva, no las encontraron. Las armas de destrucción masiva las emplearon estos supuestos adalides de la paz mundial y defensores de lo que ellos entienden por democracia, que es lo que dijo su entonces presidente, la defensa del estilo de vida americano. Estilo de vida que no es otro que el costo que pagan los países y pueblos del inmensa periferia del sistema mundo moderno. Que no es otro que el dominio extremo de una hiperburguesía que domina al mundo y a su propia sociedad. A la que la tiene atada a un esquematismo dualista de la votación, reducida a la dualidad de partidos únicos, el republicano y el demócrata.
La actual guerra en el Levante, el ataque contra otro país musulmán, convertido por la publicidad sionista en el principal enemigo, en el supuesto imperio del terrorismo, que ataca al Estado de Israel y a la civilización de “occidente, devela la profunda contradicción de “occidente”. No puede existir sin repetir indefinidamente su matriz colonial y genocida. Este enemigo del sionismo y de la dominación a ultranza de los Estados Unidos de Norteamérica resulta que no ha atacado a otros países, no ha iniciando una guerra, más bien, ha sido el país atacado por una guerra inducida por los Estados Unidos de Norteamérica contra el régimen de los Ayatolas. Un país que ha sido atacado constantemente, con la excusa de su proyecto nuclear, que, según los acuerdos con Naciones Unidas, iban a limitarse el uso pacífico de la energía atómica. En cambio el declarado enemigo de Irán, el Estado de Israel, ya contaba con armas nucleares, de manera secreta y artera, contraviniendo las disposiciones del presidente John Fitzgerald Kennedy. La guerra iniciada con bombardeos a ciudades, objetivos civiles y a una escuela de niñas en Minab, muestran patentemente a una feroz coalición que no tiene escrúpulos ni límites para lograr sus objetivos, incluyendo el genocidio. Como se dice vulgarmente, la pregunta que queda en el aire es: ¿Quién es el malo de la película?
El discurso emitido dice que se lo hacen en defensa de Israel, cuando en los hechos es Israel y su aliado incondicional, la híperpotencia, los que atacan. La defensa se convierte en un ataque sistemático de destrucción masiva, en un ataque de guerra permanente y de conquista interminable. El que emite el discurso de víctima, se convierte en el peor verdugo de las peores tragedias de la historia humana.
En otro espacio de contradicciones, entre el referente y su representación, se da la famosa guerra de lucha contra el narcotráfico. Otra guerra interminable. En esta guerra los que luchan contra el narcotráfico terminan, más bien, comprometidos con el narcotráfico, al plantearse el objetivo de contener, de controlar y desviar en su propio beneficio el excedente perverso de la parte maldita. Ahora se ha vuelto una guerra entre bloques de cárteles. Los cárteles buenos son los que están al lado o son parte de la estrategia del Escudo de las Américas, los cárteles malos son aquellos que no están controlados por la coordinación misma de los cárteles, por parte de un sinuoso entramado del proyecto de poder exterminador de MAGA. Está apuesta por la supremacía blanca termina convirtiéndose en un proyecto catastrófico para los mismo Estados Unidos de Norteamérica, sobre todo con implicaciones destructivas contra su propia sociedad e implicaciones demoledoras contra su propio pueblo. Sólo una minoría de la minoría se beneficia de semejante desastre desatado y ya incontrolable.
En este juego de espejos, donde el espejo te roba tu espíritu, donde el que se mira es tu propia imagen que reflejaste, es la alteridad de ti mismo, aparecen figuras cada vez más truculentas o, más bien, figuraciones cada vez más enrevesadas.
El caso Cerimedo en Bolivia, en la región y en el mundo, ha develado lo que llamamos los truculentos recovecos sinuosos de los pasillos del poder. El dispositivo institucional que maneja Marco Antonio Rubio, hombre clave de MAGA, secretario de Estado, lanza una lista donde aparecen nombres de los que se anula la visa a Estados Unidos, aparecen determinados ciudadanos de Bolivia y otros países, respondiendo al pedido de los gobiernos que se encuentran comprometidos con el Escudo de las Américas. La figura que sobresale es la de el fiscal general de Bolivia. Roger Rider Mariaca Montenegro, quien es señalado por sus compromisos con el narcotráfico. Pregunta: ¿Por qué se lo hace ahora y recientemente? El tema es que el fiscal general ha iniciado la investigación con distintas consecuencias, siguiendo los hilos de varios delitos, que forman parte de los recorridos sinuosos de Fernando Gabriel Cerimedo, de sus vínculos con los gobiernos ultraconservadores de la derecha internacional, conteniendo al actual gobierno de Boliviana. El secretario de Estado del presidente bizarro, que ha iniciado una guerra contra Irán, una guerra que la va perdiendo, de la que no sabe cómo salir de ella, sin quedar irremediablemente derrotado, es el que ha dispuesto el lanzamiento de la lista de los damnificados por la anulación de la visa, al país que se cree que sigue siendo el “sueño americano”, cuando se ha convertido en la pesadilla de los migrantes.
La derecha nacional se apresura a responder sumisamente a la defensa de la lista, que emite el amo. Piden la inmediata destitución o apartamento del fiscal general, que hace las pesquisas precisamente de el caso Cerimedo. Con esto se convierten inmediatamente en defensora del agente-asesor del presidente, este famoso articulador del diario de La Derecha Diario y propietario de enjambres de Bots, que han intervenido las elecciones en América Latina, destruyendo las pocas prácticas democráticas que quedan, que tienen que ver con la votación, es decir, con la verificación estadística de los candidatos a gobernar. En este baile, se meten hasta connotados abogados que tuvieron un papel de denuncia más o menos activa, más o menos coherente, respecto al comportamiento, también sinuoso, aunque altamente retórico, de la forma de gubernamental clientelar. Esto quiere decir que el control de los representantes ya no estén en manos de los partidos, ni siquiera del gobierno, que mueve recursos extraordinarios para hacerlo. El control está en manos del propio embajador de MAGA, de un Estados Unidos norteamericano en declive, en decadencia, de una sociedad avasallada por su propia hiperburguesía y su propia oligarquía tecnológica.
El presidente de Bolivia viaja a la sede de Naciones Unidas, en en un momento de crisis profunda del mundo, a propósito de la guerra desatada contra Irán, que tiene como núcleo infernal el genocidio de Gaza. No dice absolutamente nada al respecto. Lo que la mayoría de los países tocaron como tema. Tal parece que habita en otro mundo, el suyo propio, el imaginario, donde su espejo le dice que es el “mejor presidente de Bolivia”, que ha venido a salvarla. Sin embargo, en los hechos, Bolivia va de mal en peor. Su problemática actual tiene que ver con la destrucción sistemática del propio proceso de cambio, que abrió el acto heroico del pueblo, nada más y nada menos que por los mismos encargados de llevar a cabo tal proceso de cambio. La implosión de la forma de gubernamental clientelar, que venía dándose por lo menos durante una década, término comiendose los cimientos y las columna de un edificio retórico. La explosión del neopopulismo deja un vacío político. Este vacío, como se dice en el psicoanálisis, puede ser llenado por cualquiera. Es precisamente esto lo que ha ocurrido. Llega a la presidencia alguien que no salía con ninguna ventaja notoria en las renombradas encuestas por la inclinación de la votación. ¿Por qué ocurre esto? No se trata solamente del equívoco de las encuestadoras, que obviamente están muy lejos de explicarse lo que implica el vacío político. Unas elecciones, que son parte de la continuidad de la retórica política, termina hundiendo y ampliando más el vacío, por así decirlo, usando una metáfora forzada. Los votantes, obligados a votar, tienen que votar por alguien. Recurren al presupuesto del sentido común del mal menor. Empero, en un mundo que juega a las ironías y convierte la realidad en un juego de espejos, el mal menor resultó ser el mal mayor, porque el que llega al poder pretende ganar la carrera a la derecha declarada, que tiene bancadas en el Congreso. Quiere atraer la mirada del amo y canar su condescendencia, al que se entrega en cuerpo y alma, como cuando, recurriendo nuevamente a los dichos populares, se vende el alma al diablo, para que, por lo menos, la alteridad perversa del Arcángel le otorgue riquezas.
El juego de los espejos ha diseminado la realidad, en el del venir perverso de las contradicciones,” que atraviesan las estructuras de poder. La realidad, ya nada tiene que ver con los hechos. Dejan mal parado, recurriendo a la ironía, al primer Ludwig Wittgenstein. El mundo ya no es la totalidad de los hechos, el mundo llega a ser la totalidad de la destrucción de los hechos, la totalidad de su pulverización, impuesta por los aparatos de desinformación, de propaganda y publicidad, de los enjambres de Bots, que inventan otra realidad alternativa. La realidad, donde desaparecen los pueblos, sus conquistas democráticas, las sociedades, la humanidad, para que impongan su capricho, los señores del capital y de la guerra.
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