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Detalles de la vida

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Detalles de la vida   Sebastiano Mónada       No odio a los que odian, me dan pena. No odio a los que juzgan, me entristecen. No odio a los que castigan y se vengan, me dan vergüenza ajena.   Amo la irradiante alegría de los niños, la sensibilidad y afecto de las madres. Amo a los y las jóvenes rebeldes, heterodoxas e iconoclastas, las dulces melodías de la fragancia fluida de tu boca de miel, convertida en soplo sonoro de signos, asociando tejidos de narrativas variantes.   Amo los coloridos detalles de la iluminación vital, mares de ondas melodiosas y vibraciones sinfónicas; tus pensamientos vaporosos convertidos en atmósfera cobijando mis ansias nómadas, jugando con montañas de arena de indescifrables percepciones, de experiencias ajenas.   Amo fuente de agua abriendo heridas en rocas, orgullosas como señoronas chinchillas, calentándose en el fuego del amanecer. Resbala intempestivamente por la cordillera de olas minerales danzando lentamente, cayen...

Despotenciamiento y decadencia

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Sintomatología del despotismo

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Simultaneidad afectiva

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Simultaneidad afectiva   Sebastiano Mónada                  No hay pasado ni futuro, tampoco presente, solo memoria o solo acontecimiento. La memoria es recuerdo pero también invento, el acontecimiento es desborde de la potencia. La memoria se inventa un presente  y el recuerdo destroza la memoria para devolverla nueva y  ser renaciente.   No hay instante, todo es flujo vibrante, polifonía de ondas en melódica danza. Renacer eterno de la cromática creación, mágia infinitesimal de partículas en asociación. Composición lúdica del caosmosis embriagado, predisposición inaugural a la transformación, a la metamorfosis y al devenir constante. Sublime consagración de la vida en el fugaz y desaparecido instante.   El cuerpo, atado dinámico de sensaciones, interpreta el acontecimiento creador y recorre aventureramente la memoria. Es disposición a la gramatología sensible, a la proliferante narrativa sabia y erudita. Cultiv...

El hombre que no ha nacido, pero gobierna

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El hombre que no ha nacido,  pero gobierna   Sebastiano Mónada     ¿Quién interpreta a su gusto y antojo las palabras, convertidas en comodines de barajas confunde arbitrariamente liberar con destruir? Alquimia de la muerte que asesina el porvenir.   ¿Quién dice que quiere evitar el genocidio  y repetidamente lo comete? ¿Quién opta por la guerra e invade  demoliendo todo a su paso? ¿Quién amenaza con el juicio final, nombrando Satán a su operación especial,  y se cree Dios entre los mortales? ¿Es mortal o es el profundo miedo a la finitud, al imaginar su cuerpo en el lúgubre ataúd? ¿Acaso se diferencia de los otros señores,  amos del mundo, los patrones y gobernantes? Todo se reduce a la disputa entre los caballeros, ángeles exterminadores en corceles montados. Ciclo repetido del eterno retorno de la guerra y de la acumulación destructora del capital. Amenazantes máquinas ostentando ojivas nucleares, que anuncian la clausura en celajes crepus...