Remembranza y despedida fraterna Sebastiano Mónada Dedicado a mi hermano Alex. Recuerdo el lejano Choreti, un campamento perdido en el Chaco Boreal; ha succionado del subsuelo el oro negro licuado. Para entregarlo a la vorágine del mercado. Estábamos en la extensión del campo, donde dormían automóviles destartalados. Te miré en la proximidad del juego, ¡choferes al volante!, sentí el afecto inmenso emergido de la fraternidad mitológica. La comprensión de la hermandad eterna. Mucho después, con el tiempo acumulado, conté esta anécdota a papá, quien se sintió satisfecho por el afecto compartido. Melodía sensible que atraviesa los tiempos, que abole distancias en el recorrido. Somos memoria hendida en el espesor del cuerpo sensible. Somos el eterno retorno al origen. El devenir de las remembranzas. La invención del destino variante. Somos la revelación de la sensaciones, palpando los múltiples flujos de fenómenos ...
Espectros de amos derrotados y muertos Sebastiano Mónada Sólo les queda la violencia, la violencia descarnada, la grosera violencia, despabilándose del sueño, convirtiendo la realidad en pesadilla. Se han sacado todas sus máscaras, todos sus disfraces de fiestas fastuosas. Ahora se muestran desnudos, exhibiendo sus carnes avejentadas, largamente deprimidas. Son sólo violencia. Tan solo eso. La banalidad del mal. Parte del mundo atónito queda adormecido. Otra parte mundana se opone. Otra parte mundana, más pequeña, aplaude, la proliferante violencia descarada. La presentan apoteósicos como "liberación", sin inmutarse de lo que dicen, sin sonrojarse de su contradicción. ¿Liberación de qué? ¿Por qué llamar así a la violencia sin tapujos? Es la catarsis de su propia convulsión interna. Es la manifestación de su propia putrefacción espantosa. Hace tiempo que dejaron de ser humanos. No son ni poco ni demasiado. Son la inhumanidad...
El modelo neoliberal restaurado: saquear, exterminar, colonizar Raúl Prada Alcoreza Hay que reflexionar sobre estrategias y procedimientos del poder y de las dominaciones, que tienen como desenlace la conquista, el saqueo y la colonización, que traen a colación el exterminio, es decir, el genocidio, sin olvidar al ecocidio. La excusa para que esto haya acaecido, vamos a decirlo de esa manera, tan general, que hemos discutido siempre, es la “defensa del Occidente”, de la historia y cultura occidental, que, además, no es exactamente occidental, desde el punto de vista geográfico, puesto que el occidente está en el continente de Abya Ayala. Entonces la colonización, el saqueo y el exterminio son consecuencia, supuestamente civilizatoria de la conquista y la colonización del continente, que se llamó el Nuevo Mundo. En Derrames II [1] , Gilles Deleuze expone sobre las formas de los aparatos de captura, entre el...
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