Los síntomas de la clausura del sistema mundo moderno

Los síntomas de la clausura del sistema mundo moderno




Los síntomas corresponden a indicios, manifestaciones y fenómenos singulares, padecidos de manera particular. Sin embargo, también se usa esta terminología para referirse a hechos sucesos y eventos que acontecen presentándose de una manera efectiva, pero no descifrada ni interpretada. En consecuencia, se pasa a su diagnóstico para evaluar la problemática. 

Ahora vamos a hablar de los síntomas de la decadencia elocuente del sistema mundo moderno,  cuya estructura corresponde al sistema mundo capitalista, que padece el desenvolvimiento de su crisis estructural, orgánica y congénita. Crisis, además múltiple, que anuncia su propia clausura.


El naufragio del Escudo de las Américas 




Un naufragio es la pérdida, hundimiento o ruina de una embarcación mientras navega por el mar, un río o un lago. El Escudo de las Américas no es un trasatlántico que naufraga como el Titanic en el Atlántico del norte, después de estrellarse con un iceberg. Obviamente se trata de una metáfora, como las que se acostumbra usar ante la necesidad de figurar una catástrofe. En este caso, se trata de un derrumbe político, del reciente proyecto de la derecha internacional de una ofensiva mundial, contra todo lo que considera izquierda, que llama, pretendiendo ser despectiva, "zurda". Que denomina equivocadamente "comunismo" o "socialismo', denotando su abismal desconocimiento de estos témas. Son sus fantasmas los que ventila en el aire. Empero, a pesar de la violencia extrema de la ofensiva de la derecha internacional, su ofensiva no solamente se ha topado con obstáculos y resistencias, sino que ha terminado de desmoronarse políticamente.

La victoria de Inácio Lula da Silva, en el Brasil, contra el artífice y títere emulador de Flávio Bolsonaro, la derrota de los republicanos en los Estados Unidos de Norteamérica, perdiendo las dos cámaras, la Cámara del Senado y la Cámara de Diputados, la caída reciente del presidente de Paraguay, Santiago Peña, que renuncia después del escándalo del Ueno Banco, que esfuma los ahorros de más de tres millones de paraguayos y maneja los bonos, buscando huir hacia la Argentina, empero que le impide la decisión del Congreso, de no aceptar su renuncia, más bien, ser juzgado, lo que deriva en su apresamiento. Son los recientes hechos que expresan palpablemente el derrumbe de la ofensiva de la derecha internacional.

Como hemos dicho, el Escudo de las Américas, era la segunda versión de la Operación Cóndor, correspondiente a las dictaduras militares, en pleno contexto de la guerra fría. La segunda Operación Cóndor pretendía ir más allá de lo que fueron las dictaduras militares; no sólo pretendía encarcelar y asesinar a miembros de partidos de izquierda y dirigentes sociales, sino que buscaba instaurar un régimen colonial al estilo del siglo XVI y XVII, impuesto por el imperio español y el imperio portugués Seguido después por el imperio británico. Para esto contaba con ese estrato altamente servil y sumiso de la casta de los cipayos de América Latina y el Caribe. Sin embargo, en el del siglo XXI es otro contexto; se trata de un contexto relativo a la crisis múltiple que asola al sistema mundo moderno, a su estructura sistémica del capitalismo global. En una coyuntura donde Estados Unidos de Norteamérica y el Estado sionista de Israel pierden la guerra en el Medio Oriente. A diferencia de otras crisis, ésta, la actual, la crisis múltiple que tiene como uno de sus núcleos a la crisis económica del ciclo largo vigente del capitalismo, bajo la dominancia del capitalismo financiero y especulativo, manifiesta palpablemente una crisis de índole estructural, orgánica y genética, que ya no puede detener su catastrófica clausura. 

Como hemos dicho antes, esta coyuntura álgida de la crisis múltiple del sistema mundo moderno, concretamente del ciclo largo vigente del capitalismo, bajo la hegemonía estadounidense norteamericana, anuncia como una de sus posibilidades, la transición a otro ciclo largo del capitalismo, bajo otro hegemonía, que se supone que es la de la República Popular de China. O, en su caso, la otra posibilidad, es que definitivamente se cierren todos los ciclos largos del capitalismo, toda la genealogía de estos ciclos largos, abriendo, más bien, un horizonte completamente distinto, que equivale a un cambio civilizatorio. 

Ante este panorama, la propaganda y publicidad, desprendida por la ofensiva de la derecha internacional, con sus granjas de Bots, sus ejércitos de troles y su tecnología de hackeo, no tienen la posibilidad de invertir el curso de los acontecimientos de la crisis múltiple. Lo más que pueden hacer es dilatar su crepúsculo ensangrentando el cielo. Eso es precisamente lo que han intentado hacer, sin embargo, tampoco pudieron dilatar por más tiempo su propio derrumbe catastrófico.

Históricamente, hay que distinguir a esta derecha internacional, con características bizarras, con personajes cuya subjetividad es una patética composición de una monstruosidad inacabada, que ha terminado por expirar todo contenido humano, diseminado en sus expresiones delirantes y altisonantes de patéticos jinetes del Apocalipsis. 

Visto el contexto histórico, político, económico y cultural con perspectiva genealógica, podemos decir que las primeras expresiones de la derecha, que era, en su tiempo, más bien, nacional, era de carácter plenamente conservador, en la medida que se oponían a la hegemonía de la burguesía. Se trataba de un conservadurismo ligado a una nobleza en decadencia. Posteriormente, una vez que se ha consolida la burguesía en los Estados nación modernos, la derecha adquiere ciertas tonalidades liberales, sobre todo aquellas que puede controlar, desde la perspectiva de la conservación de ciertas dominaciones, que tienen que ver con los latifundios, así como tienen que ver con el desplazamiento de la nobleza a perfiles burgueses. Cuando el mismo sistema mundo moderno entra en crisis beligerante, en pleno enfrentamiento de los imperialismo y las geopolíticas vinculadas a la articulación entre Estado y capital financiero, emerge una expresión radical y extrema de la derecha, que combina su pretensión popular y su convocatoria nacional, con las formas extremas y raciales del fascismo y del nazismo. Concluida la Segunda Guerra Mundial con la victoria de los aliados contra las potencias del eje nazi-fascistas, incluyendo a las pretensiones imperiales del expansionismo nipón, se abre el gran teatro mundial de una democracia internacional, garantizado por Naciones Unidas, con la declaración discursiva de evitar futuras guerras. Sin embargo, de manera inmediata, bajo el manto de Naciones Unidas, estallan las nuevas guerras en el contexto de la guerra fría; estalla la guerra de Corea, que enfrentan a dos sistemas políticos, uno pretendidamente liberal, aunque efectivamente imperialista, y el otro pretendidamente socialista, aunque no pasaba del umbral de una "democracia popular", imbuido retóricamente del carácter social, bajo el control estricto del Estado. A la conclusión de la guerra fría, y a la aparente victoria de los servicios secretos y de inteligencia, de los aparatos tecnológicos de la híperpotencia hipertrofiada de los Estados Unidos de Norteamérica, con su brazo operativo de la OTAN, sobre el pacto de Varsovia, que corresponde a la defensa de los Estados socialistas de la Europa oriental, del llamado socialismo real, se da lugar, en primera instancia, a la figura del unilateralismo dominante de la híperpotencia triunfante. Sin embargo, esta apariencia sólo era eso, la figuración fantasmagórica de triunfo provisional, puesto que de manera inmediata aparecen los síntomas alarmantes de la crisis múltiple, que deja de manifestarse meramente en términos de crisis financiera, sino que aparece, de manera estructural, la crisis orgánica del capitalismo, que muestra patéticamente su propia senilidad, a pesar de las revoluciones tecnológicas y científicas. Lo que emerge, más bien, como contenido plausible, en sentido de realidad efectiva, es el multilateralismo, es decir, la emergencia de las potencias coligadas en el BRICS. Entre estas, la emergencia de una híperpotencia pujante, contando con el complejo tecnológico, científico, militar, económico y comunicación imparable, que corresponde a la República Popular de China. En este contexto aparece lo que hemos denominado la expresión bizarra de una derecha internacional, desesperada, compuesta por la hiperburguesía y la oligarquía tecnológica que dominan el mundo, que pretenden conservar el dominio, sin embargo, sin atributos y sin recursos estratégicos. Se trata de estratos burgueses, de la modernidad tardía, altamente incultos, evidenciando manifestaciones patéticas de las peores miserias humanas. Es en el accionar de esta derecha internacional bizarra que aparece el proyecto del Escudo de las Américas.

Tomando en cuenta, la breve genealogía del poder de la derecha internacional mutante, podemos aseverar, con cierta certeza, que se trata de una agonía convulsa, de una estructura de poder mundial senil, que ha decidido la destrucción del planeta y el exterminio de los pueblos. Un proyecto, de por sí apocalíptico, empero irrealizable, salvo que se decida por una guerra nuclear, donde todos pierden.

En consecuencia, estamos ante el desenlace de una trama compleja, donde los perfiles de la derecha se mueven enloquecidamente, de una manera desesperada y delirante, sin poder detener su propio hundimiento definitivo.




Caracterización de la derecha internacional 

Toda la derecha internacional es una estructura mafiosa, compuesta por pillos de cuello blanco, que se esmeran por comportarse como la peor calaña inimaginable. Ha llegado al poder, literalmente, para robar en sus países, arrastrando al abismo a sus pueblos.

Tras la renuncia de Santiago Peña, presidente de Paraguay, que el Congreso rechazó, las protestas se multiplicaron en Asunción. Hasta hace apenas unas semanas, Paraguay era considerado una de las economías más estables de Sudamérica. Sin embargo, la crisis desatada por la intervención de uno de los mayores bancos del país trascendió el ámbito financiero y arrastra al propio presidente Santiago Peña.

La BBC, en News mundo escribe:

“El Congreso lo destituyó este viernes por mal desempeño de funciones y ya juramentó a su sucesor, Pedro Alliana. Peña llegó a la presidencia en agosto de 2023 con la promesa de impulsar el crecimiento económico y preservar la estabilidad del país.”

Después dice:

“Apenas tres meses después, el 22 de noviembre de 2023, el Banco Central del Paraguay (BCP) autorizó la transformación de Financiera Ueno, hasta entonces una entidad financiera de tamaño menor, en un banco. La entidad - que esta semana fue intervenida por el Banco Central de Paraguay - comenzó a operar como Ueno Bank en diciembre de ese año. La autorización se produjo cuando Carlos Carvallo Spalding ya estaba al frente del Banco Central, cargo que había asumido en septiembre de 2023 tras ser designado por Peña. Empero dos antecedentes añaden interrogantes sobre los vínculos entre el poder político y Ueno Bank. Carvallo había presidido Financiera Ueno desde marzo de 2022 hasta el 14 de agosto de 2023, apenas unas semanas antes de asumir la dirección del organismo encargado de supervisar el sistema financiero.”

Como se puede ver estamos ante un modus operandi de esta derecha internacional, que hemos denominado bizarra. Ni siquiera guarda las apariencias, tampoco tiene cautela, sino que manifiesta abuso su premura por enriquecerse, de la manera más rápida posible, empleando métodos abiertamente mafiosos. 

Este modus operandi aparecido en Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, ha sido expansivo y generalizado bajo las gestiones de gobierno de Donald Trump, se repite rápidamente en el gobierno de Abelardo de la Espriella, también en el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, teniendo además como antecedente lo que ya había como antesala en el gobierno de Keiko Fujimori. Lo mismo podemos observar, aunque con sus propias singularidades, en el gobierno dé Nayib Bukele. 

¿Cómo podemos caracterizar a este comportamiento de la derecha internacional bizarra? Se trata de comportamientos y prácticas vinculadas a lo que podemos denominar los síntomas de la decadencia política, es más, que podemos nombrar metafóricamente como relativo a los síntomas del crepúsculo político. 

Recurriendo al glosario podemos interpretar la decadencia política figurativamente como crepúsculo. El crepúsculo político, entendido como el declive, desgaste o transición de un ciclo de poder, liderazgo o sistema institucional, se manifiesta a través de diversos síntomas estructurales y sociales. Descrédito y desconexión institucional. Crece la desconfianza de la ciudadanía hacia los partidos políticos, el gobierno y las autoridades, debilitando la legitimidad del sistema. Volatilidad electoral y transfuguismo. Las lealtades partidarias tradicionales pierden fuerza, la simpatía política se vuelve muy cambiante y aumentan la deserción o el cambio de bando sin costos ideológicos claros, ya que las fronteras entre formaciones se difuminan. Aumento de la abstención. Sube la apatía y el desinterés en las urnas como reflejo de que la población ya no percibe a las opciones políticas como herramientas útiles de transformación. Cortoplacismo y falta de visión estratégica. Los dirigentes abandonan los proyectos de largo plazo para priorizar la supervivencia inmediata, el cálculo electoral y la retórica de enfrentamiento por encima de la gestión de políticas públicas. Síndrome de Hubris y desconexión del líder. Los gobernantes o figuras centrales desarrollan una "enfermedad del ego", volviéndose insensibles a la crítica, despreciando la realidad y creyéndose infalibles debido al ejercicio prolongado del poder. Anquilosamiento de formas y discursos. Se mantiene un aparato burocrático, protocolario o ideológico anclado al pasado que ya no genera soluciones reales para los desafíos del presente. Polarización, ansiedad social y caos. El desgaste del poder suele acompañarse de incertidumbre económica, discursos de odio o temor colectivo que impactan el bienestar emocional y la confianza social de la población. 

A estas características debemos añadir otra característica, bastante peculiar, en la coyuntura y el contexto actual de la crisis múltiple del sistema mundo moderno. Esta tiene que ver con su condición bizarra. La expresión "la condición bizarra" o el uso del adjetivo bizarro en un contexto de salud abarca principalmente dos ámbitos: el clínico-psiquiátrico y el médico general. En las anotaciones que hacemos, en esta serie de asuntos, que hemos iniciado hace un tiempo, volvemos a recurrir al glosario, para esclarecer sobre el uso que hacemos de la condición bizarra. 

Históricamente, en español "bizarro" significaba únicamente "valiente" o "generoso". Sin embargo, por influencia del inglés y el francés (bizarre), la Real Academia Española (RAE) formalizó también su acepción como raro, extravagante o fuera de lo común. 

En el ámbito de la salud mental, se habla frecuentemente de conducta bizarra o ideas delirantes bizarras. Conducta bizarra o desorganizada. Se refiere a comportamientos gravemente alterados que carecen de un propósito claro, rompen de forma drástica con las normas sociales o resultan completamente inapropiados para el contexto. Puede incluir agitación impredecible, risas fuera de lugar, descuido extremo de la higiene personal, posturas corporales extrañas (catatonía) o conductas agresivas sin motivo aparente. Es un síntoma común en trastornos del espectro de la esquizofrenia y psicosis. Delirio bizarro. En psicopatología, una idea delirante se clasifica como "bizarra" si es claramente inverosímil, absurda y no procede de experiencias de la vida cotidiana. Por ejemplo, creer que un extraño extrajo los órganos internos de alguien y los reemplazó por los de otra persona sin dejar cicatriz se considera un delirio bizarro.
En la jerga médica informal, los profesionales suelen utilizar el término "presentación bizarra" para describir un cuadro clínico atípico o una evolución inusual de una enfermedad. Ocurre cuando un paciente muestra un conjunto de síntomas que no encajan con los manuales diagnósticos habituales, o cuando responde a un tratamiento de una manera completamente inesperada y desconcertante para el equipo médico.
Desde la perspectiva del psicoanálisis, el psiquiatra y psicoanalista Wilfred Bion acuñó el término objeto bizarro. Describe un fenómeno en el pensamiento psicótico donde el paciente fragmenta partes de su propia personalidad (o de sus funciones mentales, como la capacidad de ver o pensar) y las proyecta de manera violenta en objetos reales del mundo exterior. Como resultado, el paciente percibe esos objetos inanimados como algo vivo, hostil y alterado.
Desde la perspectiva política, lo bizarro se entiende como la normalización del absurdo, lo grotesco, lo vulgar o lo histriónico como una estrategia de comunicación deliberada. En la ciencia política contemporánea y el análisis de la comunicación, este fenómeno se vincula directamente a la evolución de las campañas electorales y el ejercicio del poder dentro de la denominada economía de la atención.
En un ecosistema digital saturado de información, el debate ideológico tradicional o las propuestas técnicas complejas suelen perder tracción frente a algoritmos que premian las reacciones emocionales básicas. Aquí es donde entra la "estrategia de lo bizarro". El impacto sobre el contenido. Acciones absurdas, puestas en escena incómodas, disfraces o declaraciones abiertamente estrafalarias no son "errores de campaña". Son movimientos calculados para asegurar clics, interacciones y el monopolio de la conversación pública. La agresión disfrazada de autenticidad. Los discursos moderados se perciben como falsos o pertenecientes a una "élite acartonada". Lo bizarro, lo tosco o lo disruptivo se vende al electorado como una muestra de autenticidad, rebeldía y cercanía con la gente común.
El verdadero riesgo de la "condición bizarra" en la política ocurre cuando estas dinámicas de provocación constante trascienden las épocas electorales y se trasladan a la gestión del Estado. La erosión de los ritos democráticos. Los parlamentos, podios oficiales o cumbres internacionales se convierten en escenarios de performances, por ejemplo, legisladores usando disfraces, lenguaje insultante o accesorios ridículos para llamar la atención en redes sociales. Pérdida de la racionalidad. La toma de decisiones políticas empieza a responder más al impacto inmediato y al "capricho" en plataformas digitales que a planes estratégicos o necesidades técnicas reales de la población. Como destaca el análisis de la Revista Humboldt del Goethe-Institut, el mayor peligro político de este fenómeno es la habituación. Cuando la ciudadanía y las instituciones se acostumbran a presenciar espectáculos extravagantes o agresivos a diario, lo que antes se consideraba inaceptable, inconstitucional o escandaloso pasa a ser la nueva normalidad, desestabilizando lentamente las bases del Estado de derecho
Otro aspecto notorio de la condición bizarra en el crepúsculo del sistema mundo capitalista, en su ciclo largo vigente, tiene que ver con la inclinación desenfrenada por el ecocidio, la destrucción de los ecosistemas, los nichos ecológicos, las cuencas, los territorios, los mares, los ríos y las atmósferas, que son condiciones de posibilidad existen cual de la vida. Uno de los  espacios donde se evidencia este fenómeno altamente destructivos es en la minería.

El código minero inconstitucional y ecocida

El modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente es promovido por el gobierno cipayo de Rodrigo Paz Pereira y su Ministro de Minería. Es más, hacen apología del ecocidio y el asesinato de poblaciones humanas y seres orgánicos en las cuencas, debido al uso del mercurio por parte de las mal llamadas cooperativas mineras del oro. 


El Ministro ha llegado a decir que los peces, en todas partes, contienen mercurio e incluso arsénico. No puede haber una manifestación más descarada y cínica para promocionar la destrucción de los ecosistemas. Esta gente está pagada por la mafia del oro con el objeto de seguir enriqueciéndose a costa de la vida y la destrucción territorial. 


Lo mínimo que se les puede pedir a estos ecocidas es que renuncien y se vayan. La responsabilidad del pueblo es defender la vida, el porvenir y la Constitución. No se puede permitir que estas mafias políticas y económicas destruyan el país.


Traición a la patria 

Otra caracterización de la derecha internacional bizarra es su desapego al país, su imaginario altamente cosificado que los reduce a objeto de saqueo. En la Constitución Política del Estado se caracteriza y se tipifica esta conducta como traición a la patria. La derecha bizarra no tiene noción ni consciencia de su actitud desapegada, vacua, de extremo nihilismo, al que ha llegado. 

Alguien que ha entregado el mando del gobierno a un asesor-agente del MOSSAD y de la CIA, operador de la guerra sucia, no puede seguir siendo presidente. Los que permiten que esto ocurra, que siga de presidente, son también cómplices del del mismo crimen político; traición a la patria. Constitucionalmente el pueblo lo destituye mediante la aplicación del Sistema de Gobierno de la Democracia Pluralista Participativa Directa Comunitaria y Representativa. Los que permiten que se institucionalice la traición a la patria, las organización e instituciones que acuden a perpetuar represivamente la traición a la patria, como la policía y el ejército, dejan de ser instituciones nacionales para ser organizaciones de la ocupación. 


El pueblo tiene la responsabilidad de recuperar el país, de defender la democracia auténtica, de defender la vida, de defender el porvenir. Se requiere de la praxis del contrapoder, del ejercicio de las dominantes. Es menester expulsar a los invasores ocupantes y expulsar al gobierno cipayo.





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