¿Qué buscamos?

 

¿Qué buscamos?

 

Sebastiano Mónada

 

Este poema fue publicado el 2016 en Oikologías.

 


 

 

 ¿Qué buscamos? ¿Buscamos acaso? ¿O nos encuentra?

Pasión de explosión inaugural que nos alcanza,

a pesar de habernos inventado en sus bucles revueltos.

Creemos buscar y ya estamos encontrados,

desde antes del tiempo que imaginamos.


No somos nosotros.

El movimiento es el tejido de cuerdas sonoras.

Hilando sinfonías que armonizan sus notas

y combinan sus instrumentos afinados.

Vibrando y ondeando, avanza inventando materias.

Sonidos sublimes dando cuerpo a sus emociones.

Nos alcanza y envuelve en sus hilos de colores luminosos.

 

Nos encontró en su viaje arqueado, suspiro virgen,

por gravedad seductora cazadora de orbitas.

Nos halló desde lejos, observando bordes dibujados de playas.

Puertos olvidados de lejanos continentes.

Sorprendido ancló como acorazado en desuso,

curioso por comprender canciones nostálgicas,

ventilando los puertos atareados en ordenar recuerdos,

donde los barcos ya no llegan desde hace mucho tiempo.

Donde mujeres de largas cabelleras posan sus ojos

en el horizonte, violado de atardeceres ensangrentados.

Soñando en ciudades iluminadas por latidos de corazones.

 

Desde entonces no podemos separarnos.

Nostalgias de cabellos largos cobijan en senos

maternales, voluptuosos cántaros de miel.

Alimentando bocas hambrientas, 

mamando ansiosas dulce licor.

Caricias refulgentes de metrópolis incendiadas

por revueltas inesperadas de jóvenes iconoclastas.

Manos convocantes de amores entrelazados, 

hasta perderse

en suplicante agonía de goce.

 

No hay búsquedas sino encuentros repentinos,

trovador anunciando su destino narrado.

Detienen el viaje aparcando nave agotada.

Ilusión tibia de cuerpos encontrando refugio.

Creyentes del tiempo y del presente.

 

Debemos asumir estos encuentros 

y no buscar deseados fantasmas.

¿Por qué no alegrarse de sentirse advirtiendo llegada del tejido?

¿Por qué no entregarse intensamente al momento presente?

¿Por qué no amar este deleite de sensaciones?

Que gozan del tacto de espesores vibrantes y soñadores,

que gozan de la escucha de sinfonías sabias,

que gozan de figuras que naufragan en ojos,

que gozan de vahos codificados en olores vaporosos.

 

¿Por qué no amar estas revelaciones vitales?

Que consagran el afecto de partículas asociadas.

Seducidas por encuentros minuciosos y pequeños.

Artesanía relojera de engranajes armoniosos.

 

Humanos orgullosos, ateridos a promesas no cumplidas,

esperan la oportunidad de alejarse hacia distantes estrellas.

Hermosas como primarios paraísos no depredados.

Abandonando su astro donde se guarece el comienzo de todo

y la memoria de viajes creadores de universos cambiantes.

 

Humano no puedes mirarte a ti mismo,

tus ojos añoran distancias desoladas.

Al alejarte lograrás el olvido,

crees que hay remedio para el dolor 

y la finita existencia.

No sabes que todas las distancias guarecen en tu cuerpo.

Posibilidad múltiple de estallido radiante,

Inventor hechicero de universos soñados.

 

Buscas porque no quieres encontrarte.

Te ilusionas porque no quieres realizarte.

Construyes ficciones porque no quieres crear.

Deseas porque no quieres gozar.

Rechazas el momento porque crees habitar 

el desierto de la nada.


Consideras el recorrido obligado hacia tierra prometida.

Utopía religiosa que no tiene lugar,

donde semilla fecunda pueda aposentarse.

Raíces aferradas a entrañables rocas,

mostrando sus bosques donde duermen alondras.



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