Intuición y revelación

 

Intuición y revelación

 

Sebastiano Mónada

 

 Este poema se publicó el 2018 en OIKOLOGÍAS. 

 

andes-espacio

 

 

 

 

Pletórica bóveda doblándose como bailarina,

al ritmo de los sonidos brillantes del astro apasionado.


Debajo

el murmullo sentimental de las cadenas de montañas.

Espesores de coros pronunciando entornos.

Comenzando a evaporar sus sueños,

mientras los árboles escuchan 

usando multitudinarias

orejas abiertas.

 

Desde las memorias de mi cuerpo salen al encuentro

recuerdos de antaño

y olvidos de futuro.

Inventan un presente,

que versa con palabras hechas de sensaciones.

Jamás desmentidas.

No inventan sino constatan

la belleza sublime de la experiencia.

 

El planeta azulado rota y se traslada.

Moviéndose encantado,

acompañando el desplazamiento del sol

en su viaje espiral.

Arrastrando a los planetas

y cometas.

Mutando con las metamorfosis del universo.

 

Los pueblos son empujados por la sinfonía de la Tierra

y por la polifonía cósmica.

Las sociedades ignoran la constante creación

de las infinitesimales asociaciones singulares,

de cuerdas compositoras,

de partículas infinitesimales laboriosas,

de átomos de órbitas saltantes,

de moléculas pegadas por saliva de afectos,

de materias ondulantes condensando melodías.

Energías cambiantes, transformadas en devenires.

Potencia creativa de la vida. 

 

Tú estás cercana y distante,

escuchando lo que lees.

Leyendo lo que escuchas.

Descubriendo la premura vital

de tu lluvia de venas

y sigilosas arterias.

Preguntando a la brisa

por el tiempo perdido.


¿No sabes acaso que no hay tiempo?

Sino tejidos mutantes.

Inspiradas tejedoras.

Desata tu propio tejido

y vuelve a hilar de nuevo

usando desbordes de afecto.

Las nuevas narrativas que entonan tus sueños,

te envuelven afectuosas

cobijando tu curiosa vitalidad.

 

Estamos unidos con los ciclos vitales.

Enmarañados juegos corporales.

El aire nos besa con sus labios fragantes.

El agua nos baña con dulces canciones de cuna.

Los suelos nos cobijan con fertilidades minerales.

Los bosques oxigenan atmósferas renovadas

y los seres, parientes nuestros,

acompañan recorridos entrelazados.

Nudos que amarran destinos comunes.

 

 

 

 


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