El ángel vencido

El ángel vencido (En homenaje a un poema de Juan Perelman Fajardo) Sebastiano Humus evaporado, trepando las enredaderas del aire, araña cristalina, tejedora de ensueños, tejido invisible, emboscada de ángeles y demonios, enfrascados en lucha despiadada. En la penumbra del bosque, atravesado apenas por los rayos de la luz celestial, un diablo descomunal vence al ángel bello, se acerca despacio al serafín tumbado, herido de muerte. El querubín espera la estocada final, el demonio aproxima su rostro incandescente al rostro casto del arcángel vencido, en vez de estocada le da un beso en la boca. El ángel sorprendido no sabe si muere de pena o de lujuria. Hay que saltar el abismo que separa los territorios del alma, precipicios y barrancos por donde caen desperdicios del odio. Más allá de los tótems y tabús de los sacerdotes, que prohíben la alegría y ponen límites al entusiasmo; se torturan con disciplinas del castigo inquisidor, ar...